domingo, 16 de noviembre de 2008

Fuegos Fatuos (o casi...)

Sábado 1 de Noviembre de 2008

El Día de todos los Santos. El día anterior había sido Halloween, y había ido a Gliwice a celebrarlo con el esto de los Erasmus, aunque muy a mi pesar, yo no disponía de traje alguno. Aunque no debería haberme duchado, así podría decir que iba disfrazado de polaco. De blokersi concretamente, que son los raperos blancos que abundan por aquí cuyo nombre provienen de los soviéticos y aburridos (redundante, lo sé) bloques de viviendas. Como no tienen nada que hacer, aunque deberían estar estudiando pues son quinceañeros, se dedican a beber cerveza a partir de las primeras horas de la mañana, pasearse con sus sudaderas-anorak con motivos de camuflaje, y rapear chorradas. Vamos, casi lo mismito que en España, salvo que aquí si les diera por fumar lo que ya sabemos les puede caer un paquete encima de proporciones que ni Seur podría levantárselo. Cosas de una policía ex-soviética, como más adelante explicaré un suceso del día de los muertos presenciado por servidor.

Mi amiga Ania Hogaza me había comentado que debería visitar algún cementerio durante ese día. En España la gente también va a honrar a los muertos, le dije, pero ella me comentó que en Polonia los cementerios son algo más pintorescos y más concurridos, de hecho cuando viistó junto a Edyta un camposanto español en tan señalada fecha, se extrañaron de la nula afluencia de gente. Bien, que quede claro que Bonaval no es un cementerio al uso. Sino un parque con muchos huesos. Ni que hubieran estado de picnic allí algunos rojos durante la verbena del 36 al 39.

Así pues me dirigí hacia el cementerio a pie, a una hora más bien tarde para los estándares polacos: las seis y media. Comenzaba a hacer un simpático frío, pero nada que mi blindado anorak no pudiera parar. Además, me había descargado nueva música: la banda sonora de Dexter, una de mis series favoritas. Ni que decir que el tétrico pero armonioso contenido del mp3 vino que ni pintado al genuino ambiente que se respiraba en el cementerio mayor de Zabrze. Sin más dilación, he aquí las fotillos más representativas (no tuve miedo de fotografiar porque n oera el único haciéndolo):
Bueno, esta foto fue por el camino al cementerio, en plena calle al lado de otra iglesia.





Este es mi actual fondo de escritorio, sólo por esto la sesión valió la pena



¿a que soy un tipo interesante?

Al volver de mi sesión fotográfica, pasé delante de un parque. Vi varios cuerpos en el suelo y dos figuras de pie, medianamente inclinadas oobre los primeros. En un principio pensé que había pasado algo y les estaban prestando ayuda, pero nada más lejos de la realidad. Cuando estuve más cerca vi que los hombres de pie eran dos policías: habían ordenando tenderse a los demás. Uno de ellos se intentó mover unos centrímetros y lo que se ganó fue una patada. Pocos segundos después llegaron tres personas, amigos de los primeros presumo, que fueron recibidos a hostias por los dos policías, linterna usada como arma de mano también. Al final, seis personas en el suelo y una camioneta de la policía yendo ahcia el lugar. No me paré ni por un segundo, no fuera a ser...

viernes, 14 de noviembre de 2008

La vuelta a casa

Domingo 26 de Octubre de 2008

El último día sólo consistiría en la vuelta a nuestras respectivas ciudades de acogida. Pero por milagros del destino, fue un día muy despejado, en el que se levantó la niebla y el sol irradiaba con toda su fuerza. Una de las Erasmus le propuso a los coordinadores que podríamos ir a ver las montañas por la mañana ¡y éstos accedieron! menos mal que son polacos, llegan a ser coordinadores españoles y le cierran la boca a puñetazos. No espera, eso sería si fueran vascos.

De este modo, nos subimos al autobús para hacer una última visita a las montañas Tatra, no direcamente a ellas, sino a una más cercana para divisar la cordillera en si. Curiosamente era un pueblo llamado Zab, diente. Y sí, hice el chiste fácil de que el pueblo de al lado se llamaba encía :D



Somos españoles, es normal que todos quisiéramos hacernos fotos con las guapas coordinadoras, lo malo es la proporción 1:6

Tras ello, nos embarcaos en el autobús rumbo a nuestra vida normal. A pesar de haber dormido sólo unas pocas horas, no tenía ninguna ganas de dormir, no como los demás en general, como podeis ver:
Realmente habían sido atacados por un agente químico: el alcohol

¿Recordáis la foto que le hice a un complejo alienígena el primer día en Polonia desde la autopista? pues bien, fui lo suficientemente rápido para volver a sacarle una foto! lamentablemente un coordinador polaco me contó que es una central de radio construida por los alemanes, pero quizás sólo sea una tapadera de una conspiración mayor...

Y tras tres horas de viaje sin niebla, a diferencia de la ida, llegamos a nuestro doloroso y sucio Zabrze. No pensé en el dichoso lugar en todo el viaje, la verdad.

PS: un chico español (sin relación alguna con nosotros) murió en las montañas Tatra el mismo domingo después de estar nosotros allí. El pobre hombre fue solo y así ocurrió el fatal desenlace. Esto lo digo para que veais lo peligrosas que son esas montañas

jueves, 6 de noviembre de 2008

Lost among mountains

Sábado 25 de Octubre de 2008

Iba a ser un día duro, pues el plan era ir a hacer senderismo por las famosas montañas Tatra, la ladera que queda al sur de Zakopane. Sabía que íbamos a estar toda la mañana haciendo eso, pero no imaginaba el millón de horas que nos llevó. Bueno, en realidad sólo cinco horas, pero de continuo movimiento por los lugares más recónditos y peligrosos de Polonia pero de belleza singular, al más puro estilo del Señor de los Anillos. Además muchos polacos son suficientemente orcos para tal cometido.

Soy polaco y son las 7 de la mañana ¿¡dónde está mi CERVEZAAA!?

Así pues, tras un desayuno de carne, tomate y pan, cogimos el bus y nos llevaron a un parque natural de cuyo nombre no me acuerdo, y es un valle que se encuentra justo en mitad de las montañas. Había que pagar la entrada, pero la universidad está en todo y el dinero lo pusieron ellos. Poco que decir de las primeras horas, sólo que es mejor que veáis cómo fue el comienzo de la expedición.






Los monitores y la guía tomaron un nuebo camino, este totalmente empinado y montaña arriba. había una especie de escaleras, o quizás sólo eran rocas con una forma afortunada no sé, pero ¡al fin vimos nieve de nuevo! no había mucha, básicamente todo era verde y niebla. Pero eso me hacía feliz :)

Sip, es un abrazo a TODA la humanidad. Sentiros honrados.

El fin del camino nunca llegó. Porque tras un rato llegamos a unas cuevas (que diligentemente le habían puesto puerta de entrada y salida) y nos adentramos en ellas. Fue mi primera vez en una gruta, y casi la última. Caminos angostos, cuestas difíciles, humedad, calor, cadáveres y un dragón, lo típico que ves en las películas pero que hasta que lo experimentas en tus propias carnes no sabes lo doloroso que es. Y lo peor es que aparte de ser un sitio chulo e infernal, la caminata dentro de ella para cruzar de un lado a otro la montaña nos llevó más de 40 minutos. Y si yo tuve dificultades para pasar por algunos sitios, imaginaos tíos de dos metros.

"¡Esta noche cenamos en el infierno!"

Tras salir por el otro lado de la cueva, la cual muy amablemente disponía de puerta (...), teníamos que bajar la montaña, y en vez de ir por unas resbaladizas y rocosas laderas, tal y como habíamos hecho para subir, bajarmos por unas empinadas escaleras de madera, producto de los desvaríos de algún ingeniero. Estuve a punto de morir un par de veces, pues la humedad no ayudaba al agarre de las barandillas.

Tras descender las dichosas escaleras, nos encontramos al lado del río de nuevo. Y ni siquiera hacía falta mear de campo ¡pues había unas cabinas para ello! tras llegar a este sitio, el grupo entero se dispuso a retornar al autobús siguiendo el curso del río, no sin antes sacar algunas fotos para la posteridad, como ésta:



Tardamos una buena hora o más en redescubrir nuesto apreciado medio de trasnporte, que nos llevó directamente al hostal. Tras comer, el autobús estaba fletado de nuevo para ir a Zakopane, pero era opcional. No fuimos muchos, sólo 12 de más de 50 Erasmus, la mayoría necesitaba descansar y reponer sus fuerzas de la noche anterior. Así pude ver algo más de esta famosa y turística ciudad, aunque todavía no estaba de temporada alta se podía ver una buena aglomeración de gente. El autobús volvía pronto, así que tampoco tuvimos mucho tiempo. Fue algo raro que la comida fuera a 16:00 y la cena alas 20:00. Pero bueno, habían cocinado un cerdo entero para nosotros, no nos podíamos quejar.

Tras la cena el plan era ir a una de las discotecas de Zakopane, y en mi opinión, mil veces mejor que las que abundan por Silesia, mi región. Quiero decir, que no había nadie dispuesto a romperte las piernas sólo por haber mirado (¡ni siquiera obscenamente!) a una chica. En definitiva, tíos tan machos que no permiten que que en su grupo vaya ninguna mujer. Además afortunadamente en la discoteca los Erasmus éramos mayoría, y a ver quién se atreve a mirarnos mal, eh...
Erasmus Satuday Night Fever

Tras deleitarme con unos zumos de piña y bailar durante algunas horas, me di cuenta que el autobús que nos esperaba se largaba en cinco minutos, por lo que me fui a toda velocidad a ropero a coger mi abrigo y me dirigí a marchas forzadas a la parada donde nos esperaba. Llegué justo cuando en teoría el autobús se marchaba, pero la cruda realidad es que yo era el primero en llegar. Por un momento pensé que había llegado demasiado tarde y ése era otro autobus, pero no, simplemente todo el mundo estaba llegando tarde. Para que luego digan que los españoles llegamos tarde a todos los sitios. Aunque lo de que armamos escándalo no lo niego, el autobusero debió quedar acongojado de nuestras canciones de batalla a la vuelta al hostal.

Ya en el hostal, se montó la fiesta de manera rara y en algunos casos desafortunada, pero divertida al fin de al cabo. Jacobo se cayó por las escaleras dos veces, una persona normal se habría desnucado en la primera caída, y asustó tanto a Kasia, una de ls coordinadoras, que estuvo a punto de llamar a una ambulancia. Pero he de reconocer la compostura de Jacobo, pues al ser preguntado por Fernando sobre si se encontraba bien, mientras estaba todavía en el suelo por la primera caída, el estoico hombre logró pronunciar "hombre...pues no". También hubo un saldo de dos cristales de puertas rotos, y un pirata de madera que vio quebrada su única pierna buena (aunque obviamente también era de madera), mucha cerveza derramada por el suelo, alguno que otro abrazando al váter y mucho más. Dios bendiga a Zakopane.

Cuando me fui a dormir tuve un problema, uno de mis compañeros de cuarto había cerrado la habitación para que no le hicieran putadillas de noche, moción que yo había apoyado totalmente. EL problema es que el señor Omar dormía tan profudamente que mis consecutivos intentos de derribar la puerta no consiguieron despertarlo. Debía mostrar una imagen tan desoladora que el señor Jacobo, antes mencionado, me dijo que podía dormir en su cama, que él tenía espacio en otra habitación. Tras aporrear la puerta por algunos cincuenta minutos más, me di cuenta que aquel hombre que había resisitido infinitos golpes esa noche tenía razón. Así que bsqué a alguien que me prestara una de estas cajitas para guardas las lentillas, y así Samuel y yo nos adentramos en la habitación donde dormía Joao cual dragón en su cueva, y tuvimos mucho cuidado de no despertar a la bestia pues nuestras vidas correrían peligro. Tras ello me fui a la habitación que sería mi nueva estancia, y era la de Sabela, Alberto y Miriam. Tras contar una docena de chistes bestias y escandalosos, nos dormimos en un plácido y necesario estado de paz. Sólo recuerdo que Alberto contó que el señor David había vuelto de Zakopane en taxi, y de que Jacobo había caído por segunda vez por las escaleras. Una noche movidita, sin duda.

viernes, 31 de octubre de 2008

Road to Zakopane, First Episode

Jueves 23 de Octubre de 2008

La universidad Politécnica de Silesia había organizado un viaje y una estancia de tres días en la ciudad de montaña más turística de Polonia: Zakopane. 30.000 habitantes y recibe 4.000.000 turistas al año debido a su oferta de pistas de nieve y demás. Un sitio que se aventuraba frío sin duda, por lo que los días anteriores de preparativos estuve buscando un buen anorak y unas botas para la ocasión. El primero me valió 30€ y lo segundo 15€, no me puedo quejar la verdad.

El plan era reunirse todos los Erasmus en la puerta del Rectorado de la universidad, que se encuentra en Gliwice, a las 19:00 de ese jueves. Allí nos vendría a recoger un bus para llevarnos a Zakopane, el cual ya llevaba algunos Erasmus de la universidad de Lódz. Cogimos el tranvía hasta allí con un buen adelanto de una hora, no fuera a ser que ocurriese algo y nos quedásemos sin un viaje turístico de 3 días totalmente gratuito. Como es obvio, cuando llegamos no había todavía nadie, así que nos refugiamos dentro de la facultad, pues estaba haciendo un frío polar que no te menees. Sobre menos cuarto ya comenzó a aflorar la gente delante del Rectorado, así que en definitiva, eso significaba que no nos habíamos equivocado de lugar.

Tras un rato apareció una de las coordinadoras polacas, Kasia. No mostraba mucha ilusión en ese momento, y no tardé en descubrir porqué: el autobús se iba a retrasar dos horas. Dos horas que estuvimos a -2ºC . Y dado que provengo de un país tropical, aparte de hacerse eterno el tiempo de espera, estuve a punto de morir por congelación aunque iba abrigado. Un poco más de tiempo allí y seríamos protagonistas de hechos estilo la película "¡Viven!", sí, la del avión que se estrella entre las montañas y se tienen que comer a los muertos. ¡Y lo peor es que sin adobo ni nada!

Aquí ya estábamos practicando la criogenización a temperatura ambiente

A las 21:00 al fin montamos en el bus, con su soviético conductor y sus gentes de Lódz, que resultaba ser tener un techo de lo más bajito que nos ortogó múltiples hostias y contusiones. Resultó que el viaje también iba a ser larguito, llevó sus tres horas en mitad de una despiadada niebla, pero al menos tuvimos un descanso en una gasolinera y los chicos de al final del bus nos deleitaron con un poco de lucha libre. Desde entonces le conozco a la palabra extorsión un nuevo y peligroso significado. A mi no me extorsionaron (morir por emplastamiento) pero sí a Alberto, que iba asentado a mi lado, con el consecuente resultado en mis frágiles costillas.

A las 00:00 al fin llegamos al lugar donde pasaríamos tres noches. Se trataba de una especie de hostal-casa típica de Zakopane. En realidad no estábamos en la misma ciudad, sino a unos 20 minutos en autobús. Siendo gratis, no nos podíamos quejar. Nos dieron de cena una especie de rollitos empanados de carne, que a mi me supieron genial, pero a otros no a juzgar por sus caras de pánico. Hay que reconocer que íbamos algo acojonados, pues el comida del día de Orientación fue nefasta, y no sabríamos si se podría sobrevivir 3 días con aquella...aquella...dejémoslo, ¿ok?. Los rollitos iban acompañados de un vaso de sopa caliente de tomate, donde en teoría se tenían de mojar, pero me negué a sumergir los rollitos en aquella cosa aceitosa. A la noche bastantes quisieron fiesta, yo por el contrario, necesitaba dormir, pues en el autobús no pude dormitar ni un minuto. Mis compañeros de cuarto, Omar, David Y Jan son de lo más tranquilos, y supongo que también querían estar bien descansados para los días siguientes.

Viernes 24 de Octubre de 2008

Nos levantamos y corrimos hacia las duchas, pues había bastante más gente que baños. Afortunadamente fui de los primeros, y disfruté de una abrasadora ducha que cada pocos segundos cambiaba a agua fría. No sé si es algo sano, pero al menos logró despertarme más que cien cañonazos. Bajamos a por el desayuno, que consistió en pan, mermelada, queso, tomate, mantequilla y jamón york. Más tarde comprobaríamos que íbamos a comer cerdo en todas las comidas del día, no sólo el desayuno y la cena. En fin, esta gente de montaña es muy dura.

Primero nos llevaron a una basílica hecha totalmente de madera, al igual que las casas de empinados tejados para la nieve. Es un tipo de arquitectura que sólo se encuentra en esta zona montañosa de Polonia. Con la de árboles que hay no es de extrañar. Tras ello, visitamos dos de los saltos de esquí más inclinados de Europa, o al menos eso me pareció entender. Había multitud de puestos de venta y tenderetes, se nota que es un sitio turístico, no como la roñosa Zabrze. En esos dos saltos pudimos al fin vislumbrar nieve, pero sólo en las copas de los árboles más altos. Aún así era la tercera o cuarta vez que veía nieve en mi vida, pero no me iba a dar por satisfecho hasta tocarla. Tras los dos saltos de esquí fuimos a una iglesia (de madera) levantada donde intentaron asesinar al anterior Papa. Joder, si me hicieran una iglesia en cada lugar que me han intentado matar no dábamos para arquitectos...

¡Eh, fotógrafo!lo importante de la foto soy yo, no esa casucha

Tras ello volvimos a comer al hostal. Y por la tarde otra vez de nuevo a Zakopane, pero esta vez iríamos a la cima de una de las montañas en funicular. Si abajo todo estaba bien borroso, arriba hacía tanta niebla que no podías ver tus pies. No sé si habéis visto la película La Niebla. Pues bien, todo era similar, siniestro, y con innumerables monstruos conocidos como "Erasmus". Arriba al fin pudimos ver y tocar nieve directamente, y de hecho, libramos una cruel batalla a bolazos alrededor de unas camas elásticas que estaban allá arriba (¿?). Espero conseguir fotos de aquello algún día, me entró nieve hasta dentro de la camiseta. Después de bajar, los monitores nos dieron tiempo libre y deambulamos por el mercadillo a los pies del funicular y por Zakopane en general. Me compré la manzana más sabronsa que he probado en mi vida, y nos metimos en un sitio de tés, de madera también (el lugar, no el té). De casualidad entraron dos monitores en el establecimiento, y se sentaron con nosotros: Darek y Asia. Les enseñamos un poco de español y anoté mentalmente un par de palabras en polaco.

La última línea de autobuses que se ha implantado. Polish Technology.

Vistas desde el salto de esquí

Nuestras monitoras apunto de ser aplastadas por una mano gigante y lo peor de todo, portuguesa.


Pódium del Bebercio. Lástima que Mr Birras esté en España, habría sido algo más disputado.

Más que nieve parece caspa, lo sé.

A la noche la cosa prometía y cumplió. Primero nos dieron cerdo con algo que no recuerdo ¿y luego sabeis qué? ¡trajeron cochino asado para todos nosotros!¡viva lo rústico y lo de montaña!tras la cena actuó nada más y nada menos que en el hostal una banda de música tradicional polaca. A pesar de que no teníamos ni repajolera idea de los bailes que debíamos realizar, bailamos con el que más hasta la extenuación. Qué lástima de que no tenga fotos del famoso cuarteto. Estos avezados hombres descansaban cada unas cinco o seis canciones, y tomaban algo. Mientras tanto, nosotros poníamos música, a poder ser lo más maquinera y soviética posible. Así una y otra vez, una y otra vez...decidí no irme muy tarde a dormir, tras golpear la puerta una docena de veces, el señor David se despertó y me abrió la puerta (la cerrábamos de noches en precacuión de posibles ofensivas y putadillas por parte de otros). No le culpo por el tardar, de hecho el día anterior me fui a dormir de segundo y no escuché llamar a la puerta a ninguno de los dos que vinieron a continuación. El día siguiente iba a ser duro, nos habían planead algo de senderismo. Unas cuatro horillas de nada.

He aquí sólo una pequeñísima muestra del baile que profanamos con total impunidad. ¡Si hasta las monitoras polacas nos acompañaron en bailes ligeramente rusos!

martes, 28 de octubre de 2008

Apocalypse Wedding 2275

Sábado 18 de Octubre de 2008: uno de esos días que no se repiten con mucha asiduidad. La boda de una amiga.

Lo especial no es sólo que era el día en el que se casaba por primera vez una amiga y por ende era la primera boda a la que asistía en la que ninguno era parte de mi familia. Lo bueno y lo realmente novedoso es que se trataba de una boda a 2.275 kms de distancia de mi hogar. ¿Por qué? ¡porque ambos contrayentes son polacos! de quien soy amigo es de la novia, Edyta. La conocí en Santiago de casualidad, yo estaba estudiando para un examen y cerca estaba ella hablando en su idioma con Ania, otra polaca. Reconocí algunas palabras de lo que estaban hablando y les pregunté si eran de Polonia. ¡Por una vez acerté! Y así me hice amigo de ellas.

Medio en broma medio en serio, el último día que estuvo en España nos despedimos con un "¡nos vemos en la boda!" claro que de que por aquel entonces yo no tenía ni idea si realmente iba de Erasmus a Polonia, y mucho menos a un sitio tan cerca de donde viven ellas. Polonia es el país de las casualidades, como ya veréis en una próxima entradilla sobre la excursión a Zakopane. Pero eso es otra historia, amigos. Después de esta introducción, allá vamos:

Sábado 18 de Octubre de 2008

Me levanté sobre las 9 tras un reconfortante sueño. Me había acostado más bien temprano la noche anterior para tener fuerzas para afrontar el día que se me venía encima. Porque de hecho ni tenía comprado un ramo ni nada. Tras ducha y desayuno vino la difícil tarea de elegir corbata, tarea en la cual gasté un interminable minuto. De todas formas sólo tenía dos para elegir. Y no tenía zapatos, por lo que llevé mis etnies color castaño claro con la letra en esplendoroso amarillo. Creo que voy a hacer de esto una costumbre que cuando vaya de traje siempre he de llevar tenis en vez de zapatos. Aparte de ser indudablemente más cómodo, creo que me aportaran esa pizca de caché necesaria para ser plenamente popular. No era la primera vez tampoco, todos los fines de años que he salido de traje enjuto y corbata, éstos han ido acompañados de calzado deportivo. ¡Maravillas del siglo XXI!

Bueno, que me lío. Salí de la residencia y fui a comprar un buen ramo de flores al centro comercial. Tras ello me dirigí a la estación de trenes, pues yo vivo en Zabrze y la boda se iba a celebrar en un pueblo de localización desconocida. El plan era que yo llegase a Katowice, y allí me recogería Ania junto a su hermano Cuba (sip, diminutivo de Jacobo aquí...tiene sentido porque es un país comunista. Mierda, creo que ya he hecho este chiste). En esa estación me encontré con Ania tras cuatro meses sin verla, quizás el período más corto en el que me encontré de nuevo con algún amigo extranjero. Fuimos a recoger a otra chica que venía a la boda, Ewa. Oh, casi se me olvida, a las bodas polacas siempre hay que asistir en parejas, ya sea con un familiar, o amigo. Maldito catolicismo.

Cuba nos llevó a una iglesia de Katowice donde nos esperaba un bus fletado especialmente para ir al pueblo donde se celebraría la boda. Ania me contó que era un pueblo mágico por lo que pocos sabían situarlo. El autobús arrancó con Ewa, Aniam un montón de familiares y yo. Los parientes no tardaron en ofrecer alcohol con sabor limón, olía totalmente a colonia. Tardamos sobre una hora en llegar, afortunadamente Ewa y Ania hablan un castellano casi perfecto, y además no conocíamos a nadie más en la boda excepto a la novia. Llegamos a la 1:45 y la boda ya comenzaba a las 2, por lo que casi ni tuve tiempo de atarme la corbata.

Había mucha gente alrededor de la iglesia, pero eran de otras bodas, es decir, una cola como en la de la carnicería. Entramos en el edificio, no muy diferente de su versión española. La ceremonia fue algo aburrida, pues entre que no era una boda satánica y el cura hablaba un lenguaje a todas luces indescifrable para servidor, todo se me hizo más largo. Los novios, Edyta y Pyotrek, hablan mucho más que en la típica boda española, donde apenas dicen algo más que "sí, quiero" y "no me rayes la limusina que nos cobran un recargo". Hay que remarcar que aquí en Polonia la gente es mucho más religiosa y atiende la misa mucho más que en España, por lo que el cura no es un tío amable. Quiero decir cone sto que en nuestro país el cura tiende a (querer) ser simpático, sin duda para atraer y no espantar a la gente. El cura polaco que nos tocó más bien parecía que tenía sed de sangre. Tan sólo cambió su gesto de mala leche cuando un gato -sí, un gato- entró por el altar en mitad de la boda. Le hizo gracia por unos segundos, luego reanudó su sermón. Eso sí, el treintañero monaguillo no se olvidó de pasar el plato para donar dinero. Yo, como trescientoseurista que soy no le hice ver ni un zloty ¡venga ya!

Tras una hora salimos y allí al fin pudimos ver a la novia en todo su esplendor. Edyta llevaba un traje hecho en España, demostrando que su amor por nuestro país va más allá de la música. Yo conocía al novio de antemano, y claro, me sorprendió que tuviera el pelo muchísimo más largo que la novia. He aquí unos abortos de fotos, debido principalmente al exceso de gente intentando sacar fotos no pude sacar ninguna mejor. De todas formas estoy esperando a las fotos oficiales.




Esta mujer no tiene nada que ver con la boda que nos incumbía, sólo que era la siguiente en la cola para casarse. Me pareció tan estúpido lo que llevaba encima que le saqué más fotos que a Edyta, en fin cosas que pasan.



Nos volvimos a subir en el autobús rumbo al hotel donde se celebraría la boda. Era un sitio bastante tranquilo y no lejos de la iglesia. Al fin pudimos hablar con Edyta directamente cuando llegamos a las puertas allí, estaba muy contenta y el español casi ni le salía de los nervios. Primero buscamos nuestros nombres en las mesas ¡y resulta que nos tocó en la misma que los novios! en España normalmente, que yo recuerde claro, son los familiares los que disfrutan de semejante honor. Mientras tanto, aquí es la gente con la misma edad que los contrayentes. Todos tenían sus nombres y apellidos, excepto servidor, pero no culpo a Edyta de ella, ya hizo mucho invitándome a la boda. Además no creo que hubiese muchos Manuel allí. Aunque no era el único elemento extranjero en esos lares, creo que también había un italiano.



Antes de empezar a comer nos pusimos en fila, una laaarga fila, para dar formalmente los regalos a los recién casados. Más de 100 invitados son muchos invitados y muchos regalos. Así conocí formalmente a Pyotrek, alias señor Frío, pues su apellido en polaco es eso. Un tío bastante majo, pero se le notaba que no estaba todo lo distendido como lo estaría normalmente. Tras ello, nos sentamos a comer. Me ahorraré detalles en esto, pues tampoco presté mucha atención a lo que comí ni tampoco comí demasiado. Aprendí bastantes cosas en polaco, sobre todo nombre de frutas y platos. Casi todo consistió en carne menos alguna ensalada al principio y un arenque hacia el final. Fui algo decepcionante para los que se sentaban con nosotros, pues el no darle al bebercio no cabe en sus soviéticos cráneos. Hablando de alcoholismo, a pesar de darle mucho an vodka, nadie acabó mal. EN las bodas españolas siempre hay unos borrachos de rigor, alguien que derrama vino tinto por toda la mesa, y también un tío con una corbata en la cabeza que se sube a algún sitio para bailar como un loco. El secreto está es que aquí la boda es comer/beber-bailar-comer/beber-bailar...etc, un proceso repetitivo, y el alcohol se les baja, mientras que en España hay una parte de comer/beber y otra sólo de bailar/beber, donde rara vez se vuelve a comer.

También hubo muchos juegos, donde los puteados eran los novios. Nada excesivamente cruel o pornográfico, aunque de todas formas no entendía todos los chistes a pesar de que Ania me los traducía en tiempo real. También hubo la típica rotura de copa y muchas canciones, tanto de la banda como cantadas por los asistentes. Una de éstas últimas versaba sobre tener una novia española. Oh, en el mismo sentido, los comensales no paraban de preguntarme qué opinaba de las chicas polacas ¡¿otra vez?! acabé tan quemado que me aprendí en polaco "las chicas polacas son muy guapas" para cortar esas estúpidas conversaciones de una vez por todas, pues porque el decirles que tenía una novia americana no les cortaba, de hecho un señor me dijo que un juego de palabras en inglés en el que al parecer entendí que la quinta novia es con quien hay que casarse (sí, cinco a la vez, qué pimps!). Quienes cogieron la liga (en vez de ramo) y la corbata, es decir, quienes se supone que se tienen que casar los siguientes, casualmente eran pareja. Uhm...me huele a chamusquina.












El proceso comer/beber-bailar-comer/beber-bailar...etc se repitió hasta la saciedad, todo duró 11 horas. En ese tiempo tuvimos tiempo para hablar repetidas veces con la flamante novia y ver lo feliz que estaba. También hablé con los padres un poco, para decirles en un limitado polaco lo bonita que era la boda y todo eso. También vinieron repetidas veces a ver qué tal estábamos. Muy simpáticos, la verdad. A la hora de marcharnos nos subimos otra vez al autobús que nos llevaría a Katowice, no sin antes desear lo mejor a la pareja y prometerles de que nos veríamos pronto, están tan sólo a 90 minutos en coche de Zabrze. En Katowice nos vinieron a recoger el padre y el hermano de Ania. Dejamos a Ewa donde vive en la ciudad y muy amablemente me llevaron de vuelta al pozo donde vivo. Me quedé dormido en el coche, para luego despertarte con terror viendo cómo mis lentillas y ojos casi se habían fusionado en una forma biológica simbionte claramente superior, qué dolor. Llegamos sobre las 5:30 a Zabrze, y le agradecí a los Hogaza (el apellido de Ania) que me llevasen hasta este lugar, pues ellos viven en Katowice.

Al entrar en la residencia una de las soviéticas porteras me estuvo mirando detenidamente no con buenos ojos. No es normal llegar a esas horas un domingo por la mañana, y mucho menos de traje, además creo que no me reconocía. Rompí el incómodo silencia con un "to yest pieke slub" (es una bonita boda) y la mujer se rió y me dio la llave de mi habitación. Desde entonces la citada mujer siempre me mira sonrientemente. Espero que no pensase que la boda es mía claro ;)

Cambio de Rumbo

Este blog va a cambiar de tesitura de ahora en adelante. En vez de ser un diario de combate sobre lo que me ocurre por estos lares cada día, será un recopilatorio de los sucesos más importantes que me ocurran. Las razones son variadas, pero una buena que una vez pasada la histeria de los primeras semanas, el día a día es bastante anodino como para relatarlo y supongo que aburrido de leer. Así que me limitaré a las cosas más interesantes, y quizás escribe algunas cosas en el blog que no tengan nada que ver con mi vida Erasmus, para amenizar un poco las cosas.

Oh, también la vagancia es un buen motivo, con tanto retraso de mi blog he comenzado a no poder distinguir un día de otro. Maldición.

jueves, 23 de octubre de 2008

día preapocalíptico

Viernes 17 de Octubre de 2008

Un día no especialmente especial. Por la mañana fuimos al despacho de mr Orko a que nos firmase los cambios en el acuerdo de estudios. Fuimos a la facultad antes de tiempo para ir a la copistería para imprimir unas cosas: los propios documentos de lo anteriormente citado y también un folio en el que ponemos por escrito que queremos ir a la excursión organizada por la universalidad a Zakopane, un famoso enclave turístico. Por curiosos avatares del destino, mr Orko llegó a la vez que nosotros y ya nos imprimió los archivos amable y gratuitamente. tras su firma fuimos a coger un tranvía a Gliwice, pues ambos papeles había que entregarlos allí: unos se mandarían a España y los otros se quedarían allí, el viaje tenía un límite de 30 personas y somos 50 erasmus, así que crucé los dedos.

Bien, resulta que la encargada de los asuntos Erasmus, Agnieszka, no estaba allí, así que tan sólo pdimos dejar el papel de la excursión. Y al poco de llegar a Gliwice comenzó a llover, algo sorprendente, pues había amanecido un dría tremendamente soleado. Gliwice es una ciudad especial, siempre que vamos nos encontramos con algún erasmus español, vayamos por donde vayamos. Esto es siempre bueno pues los riesgos de que te atropellen son bastante altos. Tras encontrar las dos Miriams, la gallega y la madrileña, nos volvimos a Zabrze, ese agujero lleno de ponzoña.

Aunque había gente que salía a la noche, yo sabía que no debía. Me acosté medianamente temprano tras leer parte del preciado tomo de Expedition, pues el día siguiente sería una dura maratón: la boda de Edyta. Y joder, ¡ni siquiera tenía comprado el ramo!
Bueno, no me refiero a que sea como esto, una boda con gente corriendo unos 40 kms, aunque quizás durante el tiempo de los nazis sí que tenían que correr

Pero eso no lo publicaré hoy, ni mañana. Pues justo en tres horas estaré en un bus rumbo a Zakopane. Gajes que tiene publicar con una semana de retraso :(