miércoles, 25 de marzo de 2009

The Day After Apocalypse

Tras semanas de retrasos, aquí viene la segunda entrega de nuestro viaje a Cracovia patrocinado por nuestra querida Politechnika Slaska.

Sábado 1 de Febrero de 2009

Una hora antes me había ido a dormir escuchando el mp3. Sabía que sólo tenía poco tiempo para dormir, pero creo que me sentó peor el haber dormido sólo una hora en vez de haber esperado despierto tan sólo 60 minutos más. Ser analfabeto no es un crimen.

Nos esperaba un desayuno pagado por nuestra querida universidad. Aunque creo que había un plan detrás del hecho de tener que levantarnos medianemente temprano. No era para tener tiempo suficiente en la visita a las minas de Wielicka. No señor. Como pude comprobar, tan sólo sobre una docena de personas tuvimos las fuerzas suficientes para levantarnos esa mañana para sisitar al citado desayuno. Es decir, con ese cruel horario el menor número de Erasmus aceptaría levantarse a tiempo para disftrutar de la gratuita. Esta conspiración para ahorrar dinero y esfuerzo en controlarnos tan sólo es equiparable a la del asesinato de Kennedy

Después de todo, algunos sabemos quién estuvo detrás de todo aquel día en Dallas...

Admiren nuestras depauperadas caras, clamando al cielo por una eutanasia (para ellos mismos)

Tras el desayuno, en el cual pude disfrutar de una especie de huevos revueltos-tortilla, la primera vez en mi vida que tomaba algo así de fuerte para un desayuno, nos encaminamos a coger el autobús para Wielicka guiados por nuestras coordinadoras polacas. Por cierto, la foto que puse de ellas varias entradas atrás no es realmente acertada. De hecho es una que encontré por internet y la puse sólo para atraer visitas pues de hecho no son ellas. Ahí queda eso. Y ahora me espera una reducción de visitas por día monumental. Bueno, ya pensaré en algo para atraer las visitas. Sinceramente no me dan dinero por ellas, pero uno se siente más improtante, como un tertuliano que trabaja en las mañana, pues todo todólogo se siente a gusto al lado de una cincuentona que dirige un programa de corazón-sucesos por las mañanas. No pongo ejemplos porque son múltiples y factoriales.

Retomemos la expedición. Nos metimos en un bus cerca del castillo de Wawel que nos llevaría a Wielicka, en las afueras de Cracovia. Allí se asiente una conocida e histórica mina de sal. Aparte de caer en un profundo sueño durante los 20 minutos de trayecto, estuvimos esperando un rato a las entradas (pagadas por nuestra quierda unviersidad. Creo que esta frase emrece un canon). Es un sitio bastante turísitico, con varias colas, varios grupos ansionos por entrar y mucha gente. Nuestor grupo no es que estuviese ansisoso por entrar, sino por irse a dormir, la resaca de alguno era de órdago. Afortunadamente el zumo de piña que me había tomado la noche anterior en el Club Clu no me había perjudicado seriamente. Oh, Sok Pomarañchowy ¡cómo te quiero!

Primero descendimos por unas escaleras de madera durante innumerables minutos (sobre todo para el estado mental del que disfrutaba en aquel momento) guiados por una simpática Górnik ("minero"). Vestía como los de Silesia, ¡pero era una mujer!¡habrase visto semejante desfachatez!

Detalle anecdótico sobre el ser polaco que no deja de ser estúpido (lo comento ahora porque cuando tenga que comentar el día de hoy seguramente se me habrá olvidado. Ah, notad que no he escrito una coma entre "polaco" y "que". Noten la diferencia y no se me quejen al consualdo español): la gente en general no baila durante la Cuaresma. Sale a beber (eso dudo que se lo hayan replanteado ajamás) pero se queda sentado y no baila. Me encanta cuando las tradiciones religiosas, la mayoría sin sentido de por sí, se vuelven laxas en las cosas más difíciles -renunciar a la intoxicación alcohólica- y se siguen manteiniendo en lo fácil- pues no salir a bailar es fácil porque se estámás comodo sentado-. Y digo yo ¿no eran comunistas estos tipos hace tan sólo dos décadas?¿lo harían durante los tiempos de los glorisoos revolucionarios colectivistas? sinceramente creo que estaban ocupados trabjando y delatando al vecino para no ser enviados a un campo de reeducación en Siberia. Hemos avanzado mucho. Ahora tenemos el programa erasmus para ser deportado a Polonia para estudiar, como servidor.

Perdonadme por la salida de línea enterior. Dentro de las minas de Wielicka uno siente dos cosas: estar en un sitio con mucho viento (debido a la ventilación) y estar en un paraje digno de la literatura fantástica. No digo que sea Moria, a pesar de que tiene sus alchólicos orcos (véase entradas anteriores) pero es lo más aproximado. Allí abajo puedes ver cómo trabajan de antaño en las vetas de sal, puedes ver capillas esculpidas sobre la roca, columnas, sala de bodas, discoteca, restaurante...etc. Creo que hasta había una pequeña cámara de fútbol sala. Como veis las aficiones balompédicas han llegado incluso a Gimli, hijo de Glóin. Como estoy cansado de escribir, véanlo por ustedes mismos:

Dungeons&Dragons es ahora....Dungeons&Erasmus

Los Otros, versión subterránea. O quizás gente del siglo pasado (bueno, de hace dos) que se refugió bajo tierra escapando de un holocausto prenuclear...


¿Caras de atención?...lo dudo

¡Ompa Lompas fosilizados!¡no0o0o0o0!


Sala de bodas, donde además de perder tu libertad como persona, también pierdes mucho dinero y algo de oxígeno.

Restaurante que se podría clasificar como "underground" en el sentido literal de la palabra

Proletaria discoteca de los colectivos revolucionarios polacos

Comimos allí, a 300 metros bajo tierra, nunca estuve tan cerca del centro de nuestro planeta como aquel día. Es algo para recordar si lo piensas. Afortunadamente no tuvimos que salir por medio de una balsa impulsada por un volcán. Un ascensor de dos pisos que chirriaba como mil demonios nos ascendió en la casi más absoluta oscuridad, en medio de los chistes siniestros de los presentes. Después de todo ¿quién queire ser donante de órganos a los veintipocos?

Volvimos a coger el autbús y tras ello disponíamos de varias horas libres hasta la vuelta por tren (pagado por nuestra...bla bla). Me compré un gorro típico estilo de entrar en combate tan sólo si eres natal de Siberia, muy cuco con su pelamen y tal. Sólo le falta una estrella roja, la verdad. Pasamos esas horas deambulando un poco por Cracovia y estando en la Galeria, el centro comercial más grande que he visto jamás, Ni siquiera mi amado centro comercial de Overland Park, en Kansas City puede rivalizar con el tamaño y el número de tiendas (y de gente) del que disfruta este centro comercial de Cracovia. Pero al menos en el de Kansas City puede captar esta imagen el año pasado por estas fechas:

Espeluznante ¿verdad?¡ la bestia convertida en automóvil! si lo piensas tiene sentido...

Encontré una librería especializada libros en inglés, algo útil si apenas sabes polaco. Pregunté si tenían alguno de Carl Sagan, pues siempre quise tener alguno en versión original, especialmente a Una Vela en La Oscuridad (creo que se titualaba así, o algo parecido). Para empezar mi gozo en un pozo ¡no sabían quién era Sagan! tras semejante decepción me puse a buscar a ver si tenían alguno de Jon Stewart, o incluso más arriesgado aún, de Stephen Colbert. Pero nada. En cambio sí que tenían de Ann Coulter, esa sexy conservadora reportera (?) y escupidora de veneno. Es la Jiménez Losantos de los Estados Unidos, para que entendernos. Como no quiero abocarme al suicidio a una edad tan joven (y eso que siempre leía a JL en su columna de El Mundo, tras ello cualquier cosa mala que me sucidiera en ese día no era nada en comparación.) En su lugar me compré este libro, así quedo de cultureta:


Sin embargo no puedo desaprovechar esta ocasión para presentar mis candidatura a las elecciones presidenciales o lo que sea. El país en cuestión es lo de menos, si te soy sincero, pero lo americano la da un nosequé:


Nos montamos en el tren para volver a Gliwice (bueno, en mi caso a Zabrze, alias Hindenburgo) pero pasó algo que nos quedamos en mitad de la nada. Sinceramente Silesia es tierra abundante de casas, así que en el peor de los casos eso no iba a ser la película ¡Viven! en versión ferroviaria. En vez de comernos unos a toros simplemente podíamos bajar por las escalerillas y asaltar un hogar cercano para alimentarnos de sus cerebros. Estuvimos parados durante hora y media, en la que disfruté un aterrador sueño. Bienvenidos a la narcolepsia. Tras mucha confusión, una de las coordinadoras polacas nos hizo saber que un hombre se había tirado de un puente a las vías del tren, y que éste lo había arrollado, aunque no se sabe que lo mató, si la caída o los cientos de toneladas de nuestro transporte. Esto demuestra que los CSI en Polonia son el doble de lentos que el de Las Vegas, Grissom habría solucionado todo en 45 minutos y no en hora y media como fue nuestro caso. Realmente nuestro tren no volvió a rodar, tuvimos que bajarnos y coger otro que se paró al lado para recogernos. Sabela y yo nos bajamos en Zabrze, nuestro querido puebecito digno de exterminio y los demás continuaron para Gliwice. Una nota importante, casi todo el mundo se quedó en el hostal por ua noche más, no a cuenta de nuestra querida universidad, claro. Pero así podrían disfrutar algo más de la antigua capital de Polonia (más bien de su vida nocturna). Sin embargo yo tenía un examen esa semana, así que no era la mejor de las ideas sin duda.


Próximamente: entrada corta sobre un examen en inglés sobre algo que no es Lengua Inglesa ¡inédito!

lunes, 9 de marzo de 2009

Apocalypse Snow


entrada súper corta y súper desagradable:

sábado, 25 de enero de 2009
No me apetece cocinar. Después de un paseo nevado me meto en un kebap. Pido uno normal enrollado. 8 zlotys. Me ponen la salsa blanca que tanto odio. Tras un par de mordiscos me encuentro un pelo, corto pero grueso, como afeitado. Desenrrollé el kebap y sólo me comí los trozos de carne que estaban intactos. Nadie me iba a hacer renunciar a mis 8 zlotys.

Vale. ahora cosas más divertidas y menos nauseabundas.

¿Qué sería de nuestra querida Universidad Politécnica de Silesia sin sus viajes gratuitos? seguiríamos aprobando asignaturas por la cara, pero sin duda sería un lugar menos divertido donde dispondríamos menos dinero para malgastar. Sin embargo tuvimos suerte al elegir a ciegas este recóndito lugar de frío polar y de nueve blanca y negra. La última debida a la contaminación por carbón, supongo que los madrileños se sentirán algo nostálgicos con semejantes elementos nocivos en el aire que respiramos.

El primero de estos viajes fue nuestra expedición a Zakopane, que se cobró innumerables vidas, incluida la del pirata de madera del hostal. El segundo, que relataré a continuación, tuvo lugar en Cracovia, la antigua capital . Los eventos que van a leer no ocurren en tiempo real, y absolutamente todo lo que voy a contar ha ocurrido en este planeta en esta dimensión, para consternación de sus protagonistas.

viernes, 31 de enero de 2009

Salimos de Zabrze (los dos pobres desafortunados que vivíamos. More info will be provided later) hacia Gliwice, dónde estaba el punto de encuentro con todo el mundo. Estábamos dispuestos a ir al viaje alrededor de una veintena de Erasmus y dos coordinadoras polacas de la Oficina de Relaciones Exteriores. Siempre necesitamos pastores para que guían a las ovejas hacia las fauces del lobo. Exacto, pastores sobornados por esos cánidos lupinos.

Hasta el billete de tren fue comprado amablemente por nuestras queridas agentes de la universidad. Nos esperaban alrededor de dos horas de viaje. Afortunadamente para nuestros traseros y nuestras ganas de hablar como animales, fue uno de los simpáticos trenes transiberianos, que ya he descrito en algún post anterior. Pondría un enlace, pero soy demasiado vago y así os leéis más entradas de este blog. Es el típico que vemos en grandes series documentales como "La Vuelta al Mundo en 80 Días" en el que hay un pasillo a un lado del tren y al otro hay pequeños compartimentos. Viajando así uno se siente importante, y que también retrocede atrás en el tiempo. Cuando alguno esté en Polonia verá que la segunda afirmación no es una metáfora.

Tras el trayecto, en el cual tuve el conocimiento a través de otro español de la existencia de un polaco llamado Tomek Kawa ¡literalmente Tomás Café! bajamos en la estación principal Cracovia, al lado del centro histórico, y nos pusimos en marcha hacia el Hostel Atlantis, donde nos hospedaríamos a cuenta de la universidad por una noche. Allí dejamos las maletas o mochilas y después debíamos reunirnos todos de nuevo en el hostal para participar en la visita guiada por una guía profesional. Joder ¡los de la Politécnica es que están a todo!

Nos llevaron primero al distrito cracoviano de Kasimierz. Es una zona más deteriorada que las demás, y hace años tenía mucha delincuencia y mala fama, pero con el paso del tiempo se convirtió en un punto de referencia para la muchachada que quería salir de marcha. Una revolución como la de Chueca. En él habitaban los judíos hasta que los alemanes los metieron en el gueto durante la Segunda Guerra Mundial. Visitamos pues una de las sinagogas que quedan y un cementerio judío. Éste último realmente es reconstruido, o eso me pareció entender. Las lápidas realmente las encontraron enterradas y datan de hace siglos, pero las dispusieron como un cementerio real. Tuvimos un tiempo para ir a comer donde quisiéramos. Eso sí, esto no lo pagaba nuestra amada universidad de adopción.

Si no traías sombrero/gorro de casa, la sinagoga te ofrecía un kippa durante tu estancia ahí

El cementerio y la nieve

Tras volver al punto de encuentro, nuestro segundo objetivo era en castillo de Wawel. Éste ya lo había visitado junto a mi amiga Ania Hogaza, pero esta vez hasta era gratis, y como buen español que soy: lo gratis hay que aceptarlo siempre. Y bueno, la vez que estuve allí era un día soleado tras un chaparrón gigantesco, y esta vez todo estaba nevado, así que era como visitar otra ciudad. Escuchamos más mitos de Cracovia, recordar el del zapatero y el dragón con indigestión me hizo gracia, pero sin embargo la concurrida estatua ya no funcionaba ni con SMS. Maldición. Ayudé al señor Alberto a subir a la roca, y en tal acto filantrópico a poco más me rompo un dedo. Ya saben, queridos lectores, nunca ayuden a nadie.

¡Libera al dragón!-->se verá el significado de esta frase más adelante

Tras la visita guiada teníamos cierto tiempo para desperdiciar como nosotros prefiriésemos hasta una hora determinada en la que nos llevarían a un restaurante ¡otra vez costa de la universidad! mira, en esto si que me gusta que gasten los impuestos. Aunque no sean los míos, claro. Los señores Alberto, Samuel, Jan (chico checo) y servidor entramos en un garito de poca luz y poca gente, al ladito de la plaza central del casco histórico. Después de gastar parte nuestro tiempo y nuestro dinero allí, nos reunimos con todos en esa citada plaza. Eso si la gente fuese puntual, pues en general se retrasaron (verbo y no adjetivo, que quede claro) y hasta nos dio tiempo de ver el mercado central, donde se pueden ver muchas joyas relacionadas con el ámbar.

Esto me lo compré por unos pocos zlotys en Cracovia ¡y zas! a clonar dinosaurios

El restaurante no era de comida tradicional polaca, ¡afortunadamente! creo que tuvimos suficiente con el restaurante del día de orientación. Cierto es que soy un tío que ha comido los tres primeros cursos de la carrera todos los lunes lo mismo, todos los martes el plato era repetido...etc. Y aquí también casi cada día de la semana es el día de un plato determinado. Vale que esto sea raro. Pero es que a) la sopa agria de huevo b) las empanadillas (pierogi) mojadas con cebolla y c) tarta de manzana con tanto azúcar en polvo como cocaína tiene Galicia, son productos servidos y destinados para que el comensal empiece a odiar el país en cuestión y se dedique a sacar la Wehrmacht de paseo. Estoy seguro que el odio de el tipo ese de bigote de cepillo de dientes, alias Tío Hitler, empezó por algo así. Y menos mal que a ese desdichado vegetariano no le dieron carne, que si no...en fin, vuelvo a la historia. Era un restaurante bufé libre (pero sólo un plato) por persona, había bastante variedad, tomé un par de porciones de pizza (una vez cada 3 meses no hace daño) y un delicioso pescado. Caray, cuánto echo de menos pescado cocinado en condiciones. Como gallego analfabeto gastronómico en una región donde comer pescado es parecer de otro mundo, os podéis imaginar lo gallego que me siento en ocasiones.

Al fin llegó la noche (en realidad lo era desde las 15:30, pero ese es otro tema) y tras la cena nos fuimos a un pub llamado Club Clu en el que nuestras agentes de la universidad ¡habían reservado espacio para nosotros! la verdad tantos buenos comportamientos con nosotros me inducían a pensar de que había una trampa del estilo que nos iban a abrir en canal y robar todos nuestros órganos. Al final sí que hubo una trampa parecida, pues horas más tarde más de uno quiso echar algún órgano fuera, especialmente el hígado.




Disfrutando del Club Clu

Sin embargo no hubo necesidad de alcohol (todavía no) para que el señor Jacobo me contara dos historias apasionantes a la par que terroríficas. He aquí, en exclusiva para el mundo mundial, Dificultad para aprobar y el Enano Cabrón:

Acto Uno: dificultad para aprobar
¿Mantendré el anonimato de sus protagonistas? sí, pero no porque los respete, sino porque así me doy aires de importancia.
Facultad de Minas de Politécnica Slaska. Fecha sin determinar. Tras un exitoso examen en el que muchos Erasmus scararon 4/5 o 4,5/5, el profesor pregunta si alguno quiere más nota. La señorita E y los señores S, F y J levantan sus manos, y el educador les conmina a ir a su despacho. Allí se suceden los siguientes diálogos, aunque absurdos, son reales:

Profesor- ¿Cómo te llamas?
Señorita E-Me llamo E de tal.
Profesor-¿Dónde vives?
Señorita E-En Madrid.
Profesor-¿Qué tipo de minas hay en Madrid?

Señorita E-Hay...bla bla bla
.
Profesor-Bien, bien, toma, un 5/5.

Profesor- Siguiente ¿cómo te llamas?

Señor F-Me llamo F de todos los santos

Profesor-¿Dónde vives?

Señor F-En Madrid
.
Profesor-¿Qué otras cosas hay en Madrid?
Señor F-Pues hay unas cementeras y bla bla
Profesor-Bien, bien, toma, un 5/5.

Profesor- Siguiente ¿cómo te llamas?

Señor S-Me llamo S de Aziborralieta Norte

Profesor-¿Dónde vives?
Señor S-En Madrid.
Profesor-¿Qué otras cosas hay en Madrid?

Señor S-Es que ya lo han dicho todo ellos.

Profesor-Bien, toma tu 5/5 .
Señor S- !!!

Profesor- Bueno, último ¿cómo te llamas?

Señor J-Soy J hijo de Théoden
.
Profesor-¿Dónde vives?

Señor J-En Madrid, pero soy de Coruña.
Profesor-Ah, una ciudad cercana a la central térmica de As Pontes ¿qué queman allí?
Señor J-¿Lignito nosequé?
Profesor- Pues no, queman carbón nosecuanto. Toma tu 5/5.

Es dura la vida del Erasmus ¿verdad? se parece mucho a Monthy Python. Sólo faltaba que les preguntasen por su color favorito. Ciertamente esto lo transcribo aquí para dar envidia a los que están todavía estudiando en España, porque ni de lejos lo demás es tan fácil y estos señores tuvieron que aprobar antes un examen. Aunque bueno, yo todavía tengo otro año más de sacrificio en España. Qué desgracia.

Ahora tiene sentido que haya puesto esta imagen al principio.

Acto Dos: el Enano Cabrón
Esta historia transcurre en otro apartado lugar, no en el oscuro y siniestro Gliwice, sino en la oscura, siniestra y demente ciudad de Bratislava, en la República Eslovaca. Este relato también me fue comunicado por el señor J, que a su vez es la estrella invitada al mismo. Estaban algunos Erasmus en un garito de mala muerte en alguna fría calle de Brastislava, cuando el señor J trabó amistad con uno de los nativos. Este nativo en cuestión medía alrededor de un metro y poco. Esto no interfirió para crear un ambiente de camaradería . Tampoco fue problema que ninguno hablar el idioma del otro, ni de que no tuvieran otra lengua en común. El alcohol hace milagros.

Cuando tenían que volver a otra zona de la ciudad, era demasiado tarde para ir a pie. El hombre de baja estatura decidió acompañar a los Erasmus en su búsqueda de un taxi. Cuando lo encontraron, fue el pequeño nativo fue quien se puso en el asiento de coplito. Antes de arrancar el señor J llegó a un acuerdo con el taxista sobre el precio: les cobraría 3 euros hasta su destino. Durante el trayecto, el diminuto estuvo hablando con el taxista. El no saber eslovaco dificultaba ligeramente el seguimiento de la conversación por parte de los erasmus. Llegado al destino, el taxi se paró y el conductor exigió 5 euros ¡5 eurazos! el señor J se olió la pérfida maquinación del enano (si os fijais no he usado anda ofensivo hasta este momento de enfado, el señor J supongo que lo mismo) habló con el taxista para cobrarle más al indefenso Erasmus y de paso llevarse su tajada proprocional. Y no hay broma en la última palabra de la frase anterior.

Tras el timo, vino la escena final. Poética y desgarradoramente, se bajaron del coche y el señor J dejó sólo al hombre minúsculo, el cual trató de seguirles el paso. Los Erasmus iban a ritmo normal, pero él no podía seguirlos ni corriendo. Además estaba nevando fuertemente. Así que se paró, y la última imagen que conserva el señor J de ese señor es la de un maldito eslovaco de baja estatura en mitad de una calle y con la nieve literalmente al cuello. Allí lo dejaron.

Volvamos a Cracovia, el hilo principal de la historia. En el Club Clu, nuestras dos Erasmus valencianas, las señoritas Teresa y Carmen, se encontraron con troas dos valencianas que estaban de Erasmus en Cracovia. Casualidades cósmicas la de este país. Afortunadamente las recién encontradas no se llamaban exactamente igual, sino hubiera sido para suicidarse arrodillado ante la magnitud del destino que nos depara nuestro universo material. Como ellas sabían más que nosotros de la vida nocturna de la ciudad, unos cuantos del grupo de la Politécnica de Silesia decidimos seguirlas a otro garito, junto a un húngaro gigante y pelirrojo y un alemán bajito. Tras un par de bolazos de nieve a unos jóvenes amantes nos pusimos en marcha. Durante el camino alguien llamó al señor David al móvil. Era el señor Jacobo. Había salido del Club Clu él solo hacia un rato y estaba totalmente perdido. Tuve que hablar yo con él porque David estaba ligeramente perjudicado. Ni que decir tiene que Jacobo también, y la conversación fue algo como:

Señor Jacobo: Tiiiio estoy perdido y solo. ¿pero no estaba llamando al Deivid?
Servidor: Da igual, ¿pero dónde estás?
Señor Jacobo: no sé tío, no sé que calle es.
Servidor: mira, vete a un cruce de calles que te pondrán los carteles de las dos.
Señor Jacobo:¡vale!
2 minutos después, sin colgar ni nada
Señor Jacobo: es la Chicaguapawska y la otra Garabatolinka.
Servidor mirando en un mapa: pero si esas no están en el mapa que nos dieron...
Señor Jacobo: ¡noooo, joder!¡lo siento tío!
Servidor: ¿no sabes lelgar al hostal?
Señor Jacobo: lo siento tío, lo siento tíooo. Estoy perdido ¡lo siento mucho!
Servidor: ¡pero espera!
Señor Jacobo: lo siento tío, voy a colgar. Lo siento tío, pero pase lo que pase libera al dragón.
Servidor: ¿qué?
CLICK

El señor David delante del Hostal Good Bye Lenin. Su abuela lo mataría a besos. Sí, es asturiano.

Intenté llamarlo, pero desisití. No comprendía el móvil del señor David y él en su estado tampoco. Tras un rato de caminar llegamos al Kistch. Un garito de los que me gustan, con ese saborcillo okupa y luz de un color determinado. En Budapest era roja, aquí era un azul pálido. Perfecto. Dios bendiga a Europa del Este. No es que me gustase ese lugar atestado de ruido y gente. Me encantaba. Tendrían que hacer algo así en Santiago, convertir una casa vieja en una especie de discoteca con personalidad. Quizás en la Catedral haya espacio suficiente para todos. En el Kistch encontramos a otros Erasmus de nuestro grupo, que habían ido algo antes. El señor Samuel fue llamado por ...¡el señor Jacobo! y casualidades de la vida, atendí yo otra vez el teléfono a petición de Samuel, que no veía el número gracias a los grupos -OH en vena.

Señor Jacobo: Tiiiio estoy perdido y sólo. ¿pero no estaba llamando al Sámuel?
Servidor: Da igual, no te oigo bien.
Señor Jacobo: no sé tío, no sé dónde estoy.
Servidor: mira, vete de nuevo a un cruce de calles...
Señor Jacobo: no importa, no importa, ¡estoy perdido!¡lo siento tío!
CLICK

Ambientazo en el Kistch: hay grandes razones


Qué locura. En el Kistch conocí a un polaco que sabía bastante español como para tener una conversación. Se apellidaba Sobieski, que es un apellido derivado de búho. Imagínate, el señor Búhez. Del nombre no me acuerdo, una lástima. Era un tío muy simpático y estuve hablando con él un buen rato, pero de pronto surgió otra casualidad cósmica. Tras tantos acontecimientos paranormales no os extrañéis de que mi blog se titule la Muerte del Cielo.

¡me encontré con el señor Denis!

Algún día los guapos dominarán el mundo ¿no, Fon?

Denis es un compañero y amigo del instituto y de Pontevedra. Un día el año pasado me llamó para preguntarme que cuál de sus opciones de Erasmus era la más recomendable en mi opinión. Le dije que Polonia podía ser un lugar simpático, y allá fuimos/estamos los dos. Sabía que estaba en Cracovia, pero con mis compañeros de excursión sólo iba a estar una noche en la ciudad, así que no le llamé- Pero me lo encontré. Quiero decir, Polonia es un país más o menos grande, y Cracovia no es una ciudad especialmente minúscula. Pues resulta que al segundo garito al que voy en la primera y única noche de la expedición ¡voy y me encuentro al señor Denis!¡tengo que jugar a la lotería pero ya!

Tras intercambiar personalmente nuestras impresiones sobre este nevado e interesante (para bien y para mal) país, y tras confundirme uno de sus amigos con uno de los agresores nacionalistas de María San Gil -esto fue épico, la verdad- decidí que estaba cansadísimo y teníamos que levantarnos temprano para la excursión a las minas de sal. Así que me fui con los señores Tiago y Samuel al hostal, éste último quería ir en taxi, pero lo convencí racionalmente con un par de puñetazos de que no hacía falta. Tras 8 minutos de caminata llegamos, y estaba eñ checo Jan haciéndose un café en calzoncillos en el pasillo del hostal. Conmovedor. Teníamos que levantarnos en dos horas, así que me tomé una ducha de media hora pues sabía que al despertar todas estarían ocupadas y no tendría tiempo. Eché del baño a un asiático que quería ducharse, en realidad lo acojoné con unos cuantos gritos, y estuve bajo el agua por muuucho tiempo. Me moría de sueño, quizás por eso estuve tanto tiempo sin reaccionar. Salí de la ducha, me vestí de nuevo, me puse en mi litera (fuimos los últimos en llegar), me puse el mp3 y a dormir por hora y media.

Próximamente: Sábado 1 de Febrero de 2009
(es que todo en una solta entrada quedaba excesivamente largo. Además este día tiene hasta una historia de suicido. De verdad. permanezcan atentos a sus pantallas.)

jueves, 5 de marzo de 2009

Breaking News!

Me estoy dando cuenta de que al versar mis relatos de este blog sobre hechos acaecidos hace la hostia de tiempo, es nacesario poner de vez en cuando sucesos de (mi) actualidad, En plan informaciones cortas, como noticias de agenda. Ya sé que vuestro interés aquí se centra en mágicas aventuras y épcias epopeyas, pero en la variedad está el equilibrio.

lunes, 2 de marzo de 2009
¡Extra!¡extra! el señor James Heiden, tras hablar con la decana de la facultad de Minas de la Universidad Politécnica de Silesia, le ha sido concedido el permiso de asistir al curso de polaco anual. El suyo tan sólo duraba un semestre y ya ha finalizado tiempo ha, sin embargo los Erasmus de la facultad de Minas disfrutan de un lujoso curso anual.

martes, 3 de marzo de 2009
El señor James Heiden ha asistido a clase de polaco por primera vez en mucho tiempo. Sin embargo, según ha declarado a esta agencia, antes parecía más divertida y se lo pasaba mejor. La señorita Miriam también ha asistido a pesar de que su curso de polaco concluyó pues compartía con James Heiden el del primer semestre. Sin embargo ella no ha hablado con decana alguna, se ha decantado por algo más directo y efectivo: aparecer de repente en clase sin decir nada.

miércoles, 4 de marzo 2009
El señor James Heiden ha declaro a los medios en rueda de prensa urgente, que se vuelve a sentir en el primer mundo tras haber comprado un microondas para su habitáculo. Esto supone una mejoría en su nivel de vida del que disfrutaba en Galicia.

viernes, 27 de febrero de 2009

Last days on Earth II

Sábado, 10 enero de 2009

Ir empaquetando las últimas cosas, pensar en lo que tengo que dejar atrás y en lo que tengo que cargar de nuevo hasta el destino erasmusiano que el destino me ha designado: Zabrze. Alias Hindenburgo en castellano. Me tomé con calma mi último sábado.

No tenía pensado salir esa noche, pues me tenía que levantar a las 6 de la mañana del domingo. No se crean que es un esfuerzo sobrehumano, porque esa falta de sueño la compensaría más tarde en mi querida tierra polaca. Y con creces, sin duda. Pero finalmente dos cosas me hicieron salir de noche, en orden de menor a mayor importancia: la amistad y la falta de tinta en la impresora.

Bien. Ya sé que ahora os vendrán maternales ideas a la cabeza del estilo "¿por qué no imprimiste los billetes antes?" "¿por qué esperaste a última hora?". Queridos amigos, amigas y miembros del jurado. De hecho usé la impresora para otros documentos el viernes con total normalidad, y uno no se espera que las cosas vayan a fallar al completo en el último momento. No tiene sentido.
Espera, hay alguien para que sí tiene sentido...

amiguiño Jack Bauer, por mirar tanto el reloj no van a ocurrir menos catástrofes cada hora...

Afortunadamente tenía amigos a los que acudir. Por lo que molesté a la señorita Ara con un sms la noche del sábado y por mail los billetes a imprimir. El día anterior me había dicho que no se iba a Pontevedra el fin de semana, pero ya ves, necesitaba ayuda y el destino a veces se porta bien con lo que blasfeman contra él. De este modo quedamos los señores Jaime, Ara y yo, y al fin pude disfrutar de los billetes en mi mano. Nos fuimos primero a pub semi irlandés, más bien desnatado ¡allí descubrí que hay botellas de vidrio de Coca-Cola de 33 centilitros! nunca te acostarás sin saber una cosa más. No lo digo de broma. primero pensé que era una de esas cosas nuevas que surgen cuando estás fuera del país, pero al parecer llevaba ya algún tiempo. Mi gozo en un pozo. Y con alborozo en el pescuezo.

Domingo, 11 de enero de 2009 (es lo que tiene salir por la noche, que el día cambia a las 00:00)

Más tarde nos reunimos con unos de sus amigos, el señor Pablo, el señor Manuel (otro, y bien rubio) y el señor Fungi (¿para qué voy a perder tiempo buscando su nombre real en el Tuenti?). Estuvimos por la zona vieja de la ciudad pero no había demasiado ambiente. En un garito uno de nosotros -no recuerdo bien, la verdad- comentó lo cachonda que estaba la camarera justo cuando ésta estaba detrás, demostrando una vez que el macho ibérico cuando mete la pata, la mete. Por ironías del mi destino nadie de ellos se pidió ninguna bebida alcohólica, aunque prefiero pensar que lo hicieron en mi honor. Me despedí de ellos y junto al señor Jaime me fui a mi casa. La última conversación humana en suelo patrio hasta el verano del 2009.

Una vez en casa me puse a empaquetar algunas cosas de última hora, básicamente subfusiles automáticos y explosivos de mano. Por lo que al final sólo pude disfrutar de 5 horas de sueño en mi última noche en el Planeta Tierra. Tras esas horas me esperaba un viaje junto a mis progenitores a Santiago, trayecto en el cual mi padre habló de un tema que no estaba de actualidad pero mira tú por donde, hoy sí: corrupción en los tesoreros del PP ¡desde aquí un saludo a tran entrañables servidores de la cosa pública!

Mi destin oera el aeropuerto de Londres-Stansted, como la primera ocasión que volé a Polonia, pero después desembarcaría en Katowice en vez de Cracovia. A diferencia de la primera vez no pasamos la noche en la pérfida Albión, tan sólo esperamos un par de horas entre vuelo y vuelo, un gustazo. Tampoco es bueno que haya poco tiempo entre vuelo y vuelo, véase mi experiencia en el aeropuerto de Filadelfia en marzo de 2008. 15 minutos. Millones de kilómetros entre una terminal y otra. Un hombre corriendo por su libertad.

Llegamos a Polonia sobre las 8 de la tarde y otra vez nieve, frío y oscuridad. No echaba de menos que se hiciera de noche a las 3:15 de la tarde, la verdad.

lunes, 23 de febrero de 2009

Last days on Planet Earth

Viernes 9 de enero de 2008

Tenía que arreglar cierto papeleo en Santiago. Básicamente cómo conseguir más dinero a costa del Estado para financiar mis tropelías en el extranjero. Vamos, que me sentí como un pobre emprendedor de la pujante industria armamentística. Y como es habitual, decidí presentar los papeles el último día...pero esta vez no fue a mi voluntad, los simpáticos miembros de una de las oficinas administrativas de mi querida universidad decidieron que trabajar mucho es de idiotas, y aunque en un principio me dijeron que los documentos que necesitaba estarían listos en 5 días, ¡tachán, al final sólo fueron 12 días! y aún por encima supongo que tengo que agradecérselo. Conversación telefónica verídica:

Servidor: Necesito los documentos esta semana
Funcionario Bigotón: No te preocupes ¿es para lo de la beca?
S: Sí...
FB: Puedes rellenar la solicitud sin tener todos los documentos a tiempo. Luego sólo alguien de tu familia tendría que venir a entregarlos.
S: Vivo a 70 kilómetros
FB: ¿y?
S:...necesito los documentos esta semana

Así me sentía yo: perdido en un mar de árboles convertidos enfinas láminas empapados en tinta

Bien, finalmente tras tantos retrasos injustificados decidí presentarme yo mismo allí en la oficina, así no se podían escaquear. Así que la soleada mañana del viernes cogí un bus en Pontevedra para dirigirme a Santiago. El viaje se amenizó porque me quedé dormido. Recalcar que el primer año de mi carrera me la pasé haciendo ese trayecto todos los días de la semana, 130 kms al día durante todo el curso entre ir y volver es una experiencia tremendamente agradable que se la recomiendo a mis más odiados enemigos. Pues bien, desarrollé una gran habilidad, puedo despertarme automáticamente siempre a los 65 kms recorridos en cualquier medio de transporte, es como un reloj interno al estilo del sentido arácnido de Spiderman. Por lo tanto, me desperté en el autobús en el momento adecuado. Pero algo iba mal. El mundoe xterior que podía ver por la ventanilla había cambiado. El cielo estaba totalmente nublado y una neblina persistente llenaba el aire, además el paisaje estaba totalmente nevado...me asusté... ¡había cogido un autobús directamente a Polonia en vez de a Santiago!

Esto es más o menos lo que ví, sin duda el cambio climático acecha (foto robada de flickr, por supuesto)

Sin embargo me tranquilicé una vez vi palmeras cubiertas de nieve y vi que los nombres de las calles no correspondían a tales como Jagielloñska, Marie-Curie o Wolnosci (quienes hayan estado en Polonia sabrán a qué me refiero). Esto significaba una revelación cósmica: Santiago estaba nevado. Dejé la estación de autobuses para dirigirme a la UXA (unidad de gestión académica), un camino curioso pues a medida que iba descendiendo había menos nieve. Sin embargo al venir de un territorio siberiano-polar como es Polonia, no me causó gran sensación o pánico el entorno santiagués nevado. Simplemente era a lo que me había acostumbrado. Una lástima, el estudiante santiagués típico debió flipar en colores al volver de marcha y encontrarse copos de nieve cayendo sobre su sonrojada y alcohólica cara, un regalo caído -literalmente- del cielo para refrescar sus rasgos faciales. Estoy seguro que esa climatología salvó a Urgencias de Santiago de unos cuantos comas etílicos. En el UXA me marearon de nuevo pero al final me impuse yo y me dijeron que volviera en una hora. Donde tenía que entregar todo cerraba en una hora y cuarto, y estaba lejos. Perfecto. Me encanta cuando los planes tan sólo pueden salir mal. En ese tiempo sin sentido me dirigí a la facultad a leer periódicos y parecer un erudito. Allí me encontré con conocidos, compañeros de clase y más (Raquel Mila y Ana, un saludo a -8ºC). Les debí parecer como un fantasma tras tantos meses de ausencia, aunque bueno, hay gente que sólo se le ve el pelo en febrero y en junio, así que nadie me podía echar de menos. Sin embargo no disponía de mucho tiempo, así que tras contar las anécdotas más divertidas, violentas y sangrientas (vamos, las típicas de Polonia) me volví a la UXA donde al fin me dieron los documentos que precisaba ¡finalmente! me puse el mp3, alguna canción rápida y me puse a correr como un loco cuesta arriba hacia unas oficinas donde no sabía exactamente donde se situaban. Toda una obra de arte.

Pregunté en un edificio de la Xunta y afortunadamente era en el mismo pero por la parte trasera, una chica también acelerada preguntó por lo mismo y fuimos juntos. Se trataba cómo no de otra inconsciente Erasmus como servidor, presentando a última hora los papeles de la ayuda complementaria. La verdad es que no me acuerdo de su nombre, sólo que estaba en Nápoles. Joder, la ciudad más tercermundista que he visto sobre la faz de la tierra. La visité en una excursión del instituto allá por el año 2004, tan sólo decir unas detalles: edificios destrozados, marcas de bala en algunas fachadas y más ambulancias que taxis. Eso es Nápoles. Con algo de suerte el volcán sobre cuyas faldas se asienta la ciudad, entrará en erupción tarde o temprano llevándose por delante Nápoles y toda corrupción contenida en ella, en plan castigo bíblico. O no.

Tras entregar los papeles y todo eso, llamé al señor Álvaro con la poquísima batería que tenía en el móvil. Él me respondió con la poquísima voz que le quedaba tras una noche de juerga de proporciones históricas, que ya me llamaría después. Me llamó, quedamos delante de su facultad y también llamamos a la señorita Ara. Estábamos tan locos que fuimos a comer a un kebap, maldita sea nuestra suerte. Al menos no encontré pelos en el mío, como más tarde me pasaría en Polonia (estar atento a nuevas actualizaciones). Allí estuvimos casi dos horas hablando de aventuras y de la nieve de la noche anterior, la señorita Ara incluso se había levantado temprano para sacar fotos, luego me llaman a mí friki. La tarde la gastamos entre las viejas calles de Santiago, esquivando borrachos y hablando de nuestras cámaras de fotos (esto es mucho más divertido de lo que pueda parecer). Me despedí de ellos sobre las ocho y me fui a la estación de tren.

Santo cielo ¡hay figuras de acción de kebabs! y lo increíble es que hasta viene con su necesaria bomba y no se refiere a la salsa o a sus calorías precisamente...

Sinceramente no recuerdo más de ese día, pero me lo pasé bien. Muy bien. Gracias.

viernes, 20 de febrero de 2009

Feliz 1984 a un Mundo Feliz

Objetos imprescindibles en ocasiones especiales:

-Traje gris neutro de dos botones (comprado en enero de 2005)
-Camisa azul cortesía de...no recuerdo la verdad
-Corbata roja "prestada" de mi padre
-Calcetines negros comprados en el mercadillo local alias "a feira"
-Deportivas castaño marca Etnies compradas en Lawrence, Kansas, a 12 euros
-Reloj de pulsera plateado, enorme y amenazante cortesía de Catalina
-Pin presidencial de las elecciones en Estados Unidos cortesía de Catalina

Bien, ¿a dónde nos lleva todo esto? es simple....

Fin de año 2008 y bienvenida a un Feliz 1984 de un mundo feliz.

1 de Enero de 2009

Tras las campanadas y las 12 uvas de medianoche que sí, esta vez me las pude tragar sin atragantar, me dispuse a prepararme para la fiesta y destrucción de la última noche del año/primera noche del año. Sigo sin saber exactamente cómo hacerme la corbata, aunque esta vez, gracias a las avanzadas tecnologías del siglo XXI, o incluso mejor, del tercer milenio de nuestra era, pude ingeniármelas para sobrevivir. Tecleé "nudo corbata" en google, luego click en imágenes y...diagramas claros pero no lo suficiente para un hombre macho como yo. Pero dios creó también otras formas de buscar, concretamente en youtube, y tachán, unos cuantos vídeos muy útiles realizados por filántropos para adoctrinar a las masas sobre cómo quedar bien en fiestas sociales sin acudir a la ayuda de nadie, y por ende, quedar en ridículo. Lo que todo hombre de bien e hipócrita quiere evitar, como servidor.

Menos mal que no busqué "hombre de bien" en google, mirad que espeluznante espectáculo: padre y hombre de bien de aldea le dice a su hijo que vaya a la ciudad a buscarse una esposa, para así acabar con la malsana endogamia que está destrozando el populoso municipio de Ahogaborricos

Tras esa apasionante misión, me encaminé hacia la Peregrina (iglesia histórica y casi histórico adjetivo de las noches en Pontevedra), donde me esperaban Araceli, Iago, Álvaro, Jaime, Luna entre otros. No sólo me esperaban a mí, ni yo fui el primero ni el último en llegar, pero así dicho parezco algo más importante. Todos íbamos más o menos encorbatados y adecentados, excepto Luna e Iago, que al parecer iban disfrazados ¡de ni más ni menos que de raperos!¡¿quién se lo habría imaginado?! tras recuperarme de semejante shock, al fin nos pusimos en camino al bar Mamasunción, conocido también como el Mamas o el Senos. Allí no tardamos en robar bolsas de cotillón y apoderarnos de los bajos del local.

Bueno, también vino más gente que no he mencionado ¿pero para qué acordarme de ellos?¿son comparabables alguno de ellos a Jaime, con su increíble sonrisa exhalando su alma? ¿o a Álvaro, con su gorro de pimp?¿o a Iago, que parace photoshopeado ahí porque no pega ni con cola?¿o a Araceli, que está feliz?¿o a mí, con mis deportivas rechamantes?¿o incluso a Luna, salido de un festival de la Excepción? En realidad las respuestan son "sí", sólo que no me acuerdo del nombre de todos ellos.

No pongo esta foto para demostrar que tengo amigas bien simpáticas (y para que vengan a leer este blog), no, la pongo para que veais el monstruo que tenemos a nuestra espalda. Y no me refiero a esa mano con una copa. En la época de cámaras analógicas, el carrete se habría velado en autodefensa.

Tiempos felices que echo en falta.

Tras el Mamas nos fuimos a nuestro local de raperismo favorito y odiado, pues es el único de toda la ciudad (para fortuna de sus habitantes, pongan una bomba allí y se acabará con la mitad de la maldad de Pontevedra). Lo llamo Frostys porque nadie pronuncia bien Fifty-Fifty, dicen algo así como "fiti-fiti". Digo yo que puestos a ahcer el ridículo, hacerlo de solemnidad.

De camino al Frostys, Jaime y Álvaro hablando entre sí por móvil, sin saber que no les separaba una distancia de más de unos pasos. Las compañías telefónicas hacen su negociente con gente así. Esta gente son mis amigos.

El paso final: Sala Carma. Nunca había entrado allí antes, lo cual hasta casi resulta ofensivo para ser un pontevedrés medio. Tengo que admitir que me gustó. La montamos gorda y nos quedamos totalmente destrozados de tanto baile: el kebap, atún-xurelo-caixa, las llamaradas del infierno, el manzanas-pilón, el aspersor y un sinfín más.

He aquí típica conversación tras cerrar el Carma: "¡lo hemos conseguido una vez más! la próxima semana más"

Pero no todo acabaría aquí, no señor, aún nos quedaba más fiesta. Me convencieron muy a mi pesar de ir a un antro llamado Búho Azul, del que n isiquiera había escuchado hablar en la sección de Sucesos del periódico local, toda una decepción, sin embargo antes de partir hacia allí, tuvimos a un invitado especial:


Aparición estelar de Jaime, el hombre que desaparece por las noches y que a veces sabemos algo de él, y a veces no. Todo un gallego (quizás sí, quizás no)No me digáis que su expresión no dice "¡tío, no te vas a creer lo que me pasó!" sí, exactamente dijo estas palabras. Lo queremos de todas formas.

El último ridículo de la noche/mañana: de camino al antro nos encontramos con unos amigos de un amigo. Estaban con su chocolate con churros. Un chocolate que aprecía muy denso, véase lo que pasó:

Manuel (otro)-Mira, no he comida casi nada de chocolate porque está densísimo
Álvaro-Bah, no importa, te voy a ahcer una demostración, ya verás como no cae
(gira el vaso de chocolate hacia abajo, 180º)
¡PLOF! 20 centrilitros de chocolate ardiente esparcidos por la acera
Álvaro-¿Ves? demostración hecha
(¡y le da el vaso!)

A continuación esta conversación también surrealista:
Iago- Espera, voy a meterla en el vaso y le diré a alguien que me la chupe
Manu (servidor)-Uhm ¿chocolate con chorra en vez de con churros?
Iago-No, espera. Mierda, no la tengo dura, no puedo hacerlo

A continuación pasó uno de los camiones municipales de la limpieza sobre la mancha de chocolate y...¡no tenía suficiente presión en el agua como para limpiarla!ver para creer!

Ante tanta acumulación de sucesos extraños que se escapaban a mi control y comprensión, decidí retirarme a casa. Una decisión que aún lamento hoy en día.

PD: si alguien quiere comentar no lo morderé. Tan sólo tienen que cliquear en lo de "no cierran su bocaza". Es decir, quiero que me muerdan a mí.

martes, 17 de febrero de 2009

Coming back to Planet Earth

Martes 16 de Diciembre de 2008
La vuelta a casa. Primero se pensó en ir en taxi hasta el aeropuerto de Katowice. Sin embargo éramos muchos para dos taxis y demasiados pocos para tres. Así que los desafortunados erasmus de Zabrze nos tuvimos que conformar con ir en tren. Y tuvimos que ir unas cuantas horas antes del avión, ya que el penúltimo bus partía a las 21:30 al aeropuerto, y nuestra salida era ni más ni menos que a las 04:00. Todo un aprovechamiento del espacio-tiempo, sin duda. Einstein estaría orgulloso de nosotros.

Allí esperamos, en la estación de Katowice, conocida nacionalmente como una de las más peligrosas del país, e internacionalmente por su pésimo gusto arquitectónico. Nos metimos en una de las decadentes y soviéticas cafeterías. Sólo había un alcohólico jugando a las máquinas tragaperras, un matrimonio de aldeanos, un hombre con mochila a cuestas con toda la pinta de haberse perdido. Mientras estábamos sentados y hablando se sentó un chico cerca nuestra. Al poco rato de escucharnos nos preguntó si sabíamos español. Me encanta que me pregunten cosas así. Normalmente digo que no, pero a veces hago excepciones, y éste parecía un tipo simpático.

El chico en cuestión era Mateusz, un polaco que iba a visitar a su novia que está de erasmus en España. Necesitaba algo de ayuda, pues primero cogía un avión Katowice-Girona y después tenía que ir a Reus para coger otro a...¡Santiago de Compostela! no me digan que no existen las casualidades cósmicas en Polonia, porque si me dicen que no le puede caer casualmente un ladrillo silesiano en todo el cráneo ¡primero cogemos ambos el mismo vuelo y resulta que tenemos el mismo objetivo: la lluviosa y tropical Galicia! Mateusz no sabía castellano, y necesitaba que le apuntase en una libreta que tenía algo del estilo "¿cómo puedo ir de Girona a Reus en autobús o tren?¿qué es mejor?". trabé amistad con él y aparte de ayudarle en ese tema le escribí unas cuantas frases útiles, tanto en castellano como en gallego. Porque "ghastas pista, mosiña" es una frase que debería figurar más a menudos en obras clásicas. También alguna en catalán, pero me sentí miserable al no saber más que cosas como buenos días y muerte a los no-catalanes.

Cogimos el bus juntos y estuvimos de cháchara todo el trayecto, qué estudiaba, dónde. Mateusz es de Lódz, al igual que varias personas que ya conocí. le pregunté si sabía de ellas, y me dijo que no, que es una ciudad grande y todo eso. Tras explicarle una de las casualidades cósmicas (el caso de la chica de Lódz que había salido con el hermano de la única chica erasmus que conocí en España de esa ciudad) quedó convencido de que todo es posible, y eso que no tenía nada para amenazarlo en caso de disentimiento. Nos dio a probar una especie de rebanadas de plátano duras y algo dulces, que no estaban nada mal. A pesar de que se llama Aeropuerto de Katowice, hay toda una hora en bus (¡sin paradas!) hasta allí. A poco más y me fosilizo en ese soviético medio de transporte.

Una vez en el aeropuerto sólo nos quedaba esperar. Una hora más tarde o así llegaron los portugueses y las valencianas. Le presentamos a Mateusz y allí estuvimos esperando, sacando fotos y algunos tomándose la cerveza reglamentaria antes de subir al avión. Y no, no había ningún británico entre nosotros. Una vez arriba en el húngaro aeroplano de Wizzair, puse mi música e intenté dormir. Cerré los ojos y en lo que parecieron décimas de segundo, llegamos a Girona. Achaco esta distorsión espacio temporal a la distorsión-pérdida de tiempo en la estación de tren de Katowice. Mateusz estuvo un rato con nosotros, pero no tardó en irse a coger un autobús hacia Reus. le dije que total nos veríamos en Santiago ese mismo jueves por la noche, promesa que como podéis imaginar no cumplí. No por mí, el pobre hombre estaba visitando a su novia en un país extraño con extrañas costumbres de salir hasta tarde, y ellos a la medianoche ya estaba durmiendo. U otras cosas, pero juntos al fin de al cabo.

Miércoles 17 de diciembre de 2008
Estuvimos esperando muchas, muchas horas en el aeropuerto de Girona. Sentados en incómodos bancos cercanos a las puertas automáticas, nos estábamos muriendo por hipotermia. Sí, el aeropuerto de Katowice es mil veces más amigable. Yo llevaba una bolsa con chorizo en el bolsillo del anorak (siempre tuve miedo que en el control de rayos X alguien me exigiera explicaciones, a ver como lo explicaba en polaco...) y pan de molde que me había sobrado, y es lo que devoré con pasión a la hora de comer. Nota a destacar: ¿tan mala pinta teníamos? al señor Joao le dijeron que no podía recostarse en el banco. Y no se lo dijo un empleado, no, se lo dijo un policía nacional con las pelotas de acero. Quizás estaba resentido por una toalla demasiado raspadora, quién sabe.

Tras la interminable espera, cogimos el aeroplano de Ryanair rumbo a Oporto. Incluso éste vuelo se me hizo más largo que el anterior, algunos dirían por la falta de sueño, pero pienso que es más por esas cosas relativísticas. Allí me recogieron mis padres, que me llevaron en coche a mi hogar en la malsana ciudad del río Lérez. Gothamiña para los entendidos (este guiño va para el señor Iago, sino lees esta basura de blog, pues lo siento mucho). Esperaba conciliar algo de sueño en el trayecto, pero en vez de eso fui acosado por multitud de preguntas sobre mi estancia por unos preocupados padres ávidos de información: la pesadilla de la vuelta a casa había comenzado.

Cuando estás varios meses fuera notas diferencias en las cosas de tu anterior vida (leches, parezco que hablo desde la ultratumba) incluso aunque sean las diez y media de la noche. En Pontevedra vi unas cuantas tiendas nuevas y muchas más cerradas. Dirán que es por la crisis, pero yo creo que el olor corporal de la ciudad no ayuda.

Jueves 18 de diciembre de 2008
Tras dormir bien y por unas buenas horas, decidí que era buena idea hacer un sobrehumano esfuerzo y visitar Santiago la noche del jueves, y con ellos, a mis amigos. En este orden de importancia, sin duda. Cogí el tren a la capital galaica tras tantos meses sin pisarlo, y sinceramente, hasta casi se podría decir que lo echaba de menos. Claro que no tiene el mismo glamour que los trenes polacos, que no sólo comparten la línea de los trenes que iban a Auschwitz, sino que en muchas ocasiones siguen siendo exactamente esos mismos trenes. Encontrarme en España con un tren con luz durante los túneles me hizo maravillarme de tan avanzada tecnología que había creído olvidada tras varios meses sin disfrutar de ella.

Viernes 19 de diciembre de 2008
Estuve en la casa de unas amigas, y por mi boca salían atropelladamente frases inconexas, sin sentido, mal pronunciadas y sobre fantásticas hazañas difíciles de creer. Vamos, que mis conocidos me encontraron el el mismo estado en que me vieron la última vez, y hasta se alegraron de ello. Aunque creo que lo que tomaban no estaba en buen estado, pues hasta me dijeron que me veían más alto. Ver para creer, que dijo Stewie Wonder. Le mandé un sms a Mateusz, y eso que ya era tarde para salir, una lástima. Salimos a la zona vieja de Santiago, y como era el último jueves antes de Nochebuena como comprenderéis todo estaba bastante solicitado y la superpoblación estudiantil campaba a sus anchas, por lo que los garitos que visitamos tenían unos cuantos moles de personas y el aire escaseaba. Entonces sentí lo que sienten las sardinas dentro de una lata dentro de un bolsillo de un currante japonés dentro de un tranporte público en Tokio. Sentí que tenía que matar a la humanidad.

Sin embargo tales planes tenían que esperar, pues aparte de tener mucha competencia en ello, primero tenía que cenar algo. Fuimos a un 24 horas, y tras esperar casi 23, me dieron lo que pedía. Me despedí de los compañeros de clase que no había visto por meses, albergando la (falsa) esperanza de volver a verlo antes de irme de nuevo. Un saludo a Eva, Nuria y Eva desde aquí, si es que leen esto, que lo dudo :D

Lo peor de todo es que no podía quedarme a dormir ¿la razón? una buena: tenía que ir al dentista por la mañana a las ocho para que me quitaran (¡la última!) otra muela del juicio. Sí amigos, salgo un jueves por la noche y me voy al dentista a la mañana siguiente sin dormir. Esto si que es reenganchar y no los afterhours esos llenos de cocaína y ojos saltones. Por cierto, me hablaron de un garito afterhousr en Santiago que ni siquiera tiene música, se supone que todos los empastillados la llevan consigo en su cabeza (no, no es broma)

Así que sin más miramientos me despedí de mis camaradas, cogí el tren, llegué a casa y ya para el hospital. Sí, las quitan por la Seguridad Social, así que si tenéis algún problemilla con vuestro juicio o vuestras muelas, antes echarle un vistazo para cuando os dan cita y quizás os ahorréis 90 euros por muela. Al ser gratis el servicio y al ser yo español, me dije "¡hostia, que me quiten todas!" así hablé y así fue. Me quitaron tres antes de irme a Polonia y la última durante mi vuelta por navidades. A lo que iba. Llegué y me sacaron la muela en unos minutos, lo peor es la jeringuilla que te clavan en la encía y su asqueroso sabor. Una vez en casa tuve la osadía (ya la estupidez) de recostarme un poco pues estaba totalmente destrozado de la noche anterior y de no dormir, claro. Craso error. En una cirugía de estas proporciones hay que estar lo más vertical posible durante el mayor tiempo posible (esto te lo avisan ¿pero quiénes son esos intelectuales de dentistas para decirme nada?) así que me gané un negrón en la mejilla ¡cosa que en mi vida me había pasado! además más que hematoma oscuro era de este colorcillo amarillo moribundo. Sin duda todo un éxito.

A la noche, con hinchazón reglamentario en la mejilla izquierda me decidí a dejarme caer por el Mamasunción, pues mis amigos pontevedreses no son excesivamente imaginativos (lo digo con cariño, eh) y claro, allí me los encontré, dándoles una sorpresa, sobre todo al señor Álvaro. Pues los señores Jaime e Iago me vieron aproximarme, y les indiqué silencio con un dedo. Estaba el señor Jaime haciéndole algo en el pelo al señor Álvaro y yo me apunté a eso y a la conversación. Creo que el estado etílico ayudaba a sorprenderlos aún más de mi presencia en plan fantasmal. Otro éxito del día. Tras estar con ellos un rato por la zona vieja decidí retirarme. Demasiadas cosas desde que puse mi pie en el Planeta Tierra de nuevo.