miércoles, 29 de julio de 2009

Subiendo y Bajando en Dresde



Errar de es humanos: el estar de vuelta en mi ciudad natal me hace olvidar mi blog un poco. No me culpen a mí. Culpen a estas delicosas playas con su helada agua y sus tías buenas.

Lunes 6 de abril de 2009


Catalina y yo seguimos en Dresde. A pesar del fantástico viaje en bicicleta a la ciudad, aún nos quedaba por ver una cosa de suma importancia: subir al Rathaus/Ayuntamiento para poder disfrutar de las vistas de la ciudad. Así que tras un lento desayuno del que quedó esta foto para la posteridad, un mundo unido:


Uno de los compañeros de piso Jessica, Herr Kocielski, nos llevó en coche al centro de la ciudad en un desgraciadamente nublado día. Doble pérdida, la primera y más importante, la paisajística. La segunda, la atmósfera y nuestra contribución al cambio climático al tener que movernos en coche.

La ciudad presentaba otro cariz al estar en un día típicamente gallego. No por ello se me hizo más cercana, pues esa majestuosidad que vi allí no la tiene mi ciudad natal. Y mi ciudad tampoco tuvo años de comunismo, ahora que lo pienso. Pero tras la guerra la parte histórica se recontruyó de forma exacta (o al menos lo intentaron) como había sido antes de la total destrucción que sufrió Dresde. Lo vi más auténtico que Varsovia, sin ninguna duda. La capital de Polonia parece un decorado de televisión, todo tan limpio (nunca pensé que podría decir eso). Y que no se me olvide decir que parte de Varsovia fue remodelada siguiendo las simpáticas órdendes de Moscú.

Otro a las órdenes de Moscú ¡no0o0o0!¡corred insensatos!

Subimos a la torre del ayuntamiento, lo malo, como ya he comentado, era el mal tiempo, cuya acumulación de nubes no dejaba ver demasiado. Aún así las vistas eran muy buenas, en un día soleado hubieran sido inmejorables. ¡Unas fotos para constatar que Catalina, Jessica y yo estuvimos allí!
Mis rubias compañeras

Comparación con el doloroso pasado:


A la tarde aceptamos la invitación de Herr Kocielski de irnos a hacer algo de escalada. O como se llame. No es exactamente ese nombre, pero mi alemán dejaba mucho que desear (y bueno, mi Castellano también, para qué engarlo), así que no lo recuerdo exactamente. Junto a él, Jessica y un montón de cuerdas, Catalina y yo fuimos a un paraje cerca de la localidad de Pirna donde había unas paredes de roca bastante estimulantes.

Primero Herr Kocielski subio a pelo poniendo los pernos para que los simples mortales no tuvieramos que protagonizar Mar Adentro 2 (cruelded sin límites, el lema de este blog). Una vez dispuesto todo fui el segundo en subir tras él, pues como buen primate tenía que demostrar ante todos y especialmente mi novia que nadie es más macho que yo (aunque ahora que lo pienso, éramos dos hombres y dos chicas, así que fui el último chico en subir....maldición). Aunque no haya fotos de servidor subiendo por aquellas escarpadas paredes, créanme, estuve allí dándo ejemplo a toda una generación de jóvenes decarriados. Una vez estuve abajo pude dsifrutar sacando fotos de mis compañeros de expedición.

Catalina cruzando los dedos por lo que pudiera pasar.

Jessica antes del accidente...chiste sin gusto, lo sé.

¡Pudimos y vencimos!

Tras esta estimulante experiencia visitamos la universidad de Dresde. No recuerdo cúal, al menos es en la que estudia Jessica. Aunque su facultad era digna de un campo de refugiados, el campus disfutaba de muchos edificios de reciente construcción de línea muy moderna. De hecho la biblioteca parecía un búnker atómico de lujo que daría envidia a más d eun habitante de Kansas. La respuesta de tanta modernidad es que tras la unificación hubo mucha inversión de infraestructuras en las zonas deprimidas de Alemania del Este. Como gallego absorbedor de millones y millones de fondos europeos de cohesión territorial no pude nada más que sentir una profunda empatía.

Una vez volvimos al piso Jessica nos ayudó con el siguiente paso de nuestra misión. Nuestro plan inicial era ir a Praga en tren, pero mi germánica amiga, organizada como alemana que es, nos propuso otra vía: ir en coche. Pero no de la forma habitual, sino que hay una página de internet alemana (¿de qué país si no?) en el que la gente que viaja en coche pone a su disposición los asientos libres de su vehículo a un precio bastante reducido. Es decir, en nuestro caso buscábamos a alguien que viajase de Dresde a Praga y que tuviera dos asientos libres para Catalina y servidor. El conductor sale beneficiado porque la gente que viaja con ellos le paga la gasolina (o incluso peude ganar dinero, peo no son tan arastrados) y...no, conversación no. Nada de eso ¡por favor, son alemanes! siento no recordar el nombre de la página., pero quien sepa un poco alemán creo que podrá encontrarla fácilmente en google. Esto y el austoestopismo es algo que se esitla mucho por Europa Central. En España dada nuestra mentalidad ágil y abierta obviamente sospecharíamos de todo eso y nos preguntaríamos cuánta gente fue asaltada, robada y asesinada gracias a la ayuda de esa inestimable página.

Jessica tuvo éxito en su misión, pues tras un par de llamdas consiguió quedar a la mañana siguiente con un señor que hacía la ruta que queríamos ¡bravo por Jessica!¡nos costaría 15 euros por persona en vez de los 36 del tren! tras ello (¿o fue antes? mi blog está demasiado oxidado, pero mi mente está peor) cenamos con sus compañeros de piso, que a pesar de ser alemanes era bastante simpáticos, y eso que no había subtítulos. Se habló del comunismo, de sus desgracias y sus glorias. Resumiendo mal y rápido, lo que la gente hecha de menos es que antes tenías un trabajo para toda la vida, y que hoy esto no está asegurado. Pero l oque no se hecha de menos es la coerción y falta de libertad. De elegir, por ejemplo, en el instituto sólo los dos mejores de cada clase tenían la posiblidad de ir a la universidad. Si bien es cierto que es uan proporción de éxito mucho mayor que algunas clases de España donde predomina ser Cromañón, el hecho de los demás tuviesen que hacer un examen de selección que te enviaría sin otra opción a trabajar en lo que el resultado dijese no parece uno de los mejores sistemas. Después de la cena, mientras Catalina y Jessica estaban hablando de ausenté un rato junto a unas tijeras, salí a la calle y me agencié con una bandera de Alemania que había visto por el barrio en una valla. Sé que está mal, pero es cierto también que busqué banderas de Alemania de pequeño tamaño rodo el tiempo que estuve en el país y no encontré ninguna. Como prueba (de mi voluntad, no de mi delito) compré banderas de Austria, Hungría y Polonia en Berlín ¡pero no encontré ninguna del propio país! sé que suena estúpido, y lo es. Porque queridos patriotas, tengo malas noticias:


sábado, 18 de julio de 2009

Dresde Berlín a Desde...espera ¡al revés la primera y última palabra!

Aclaración: ya estoy de vuelta en mi ciudad natal, gallega y lluviosa (como si fueran cosas que pudieran estar separadas) pero este blog no cejará en su empeño de contar las hazañas de este pobre ex-erasmus, para iluminar a propios y a extraños sobre lo que no se debe hacer y lo que se debe admirar por los parajes y poblaciones de Europa Central.

Domingo 5 de abril de 2009

La siguiente ciudad en la Asombrosa Travesía de Catalina y James (ATCJ) era la ciudad de Dresde. La principal razón de ir no eran los rumores de la belleza de sus calles y la tranquilidad de su río XX, en absoluto. En realidad el motivo que nos hizo detenernos allí es que en Dresde vive una amiga mía. No es que esté de Erasmus o emigrada, qué va, Jessica es alemana de pura cepa que estudió en Santiago el año pasado y era una de mis compañeras del terrorífico piso en en el que habité. No es desconocida mi afición por juntarme el destino con personas de diferentes países, el año pasado también incluyó dos italianas (¡un saludo a Delia desde aquí!), y el anterior dos estadounidenses (¡saludos a Drew y a Mike desde aquí!), un alemán gigante (un saludo a Michael desde aquí!) y un judío alemán-israelí (ya me diréis como traga uno con esa combinación, por cierto, no lo saludo desde aquí)

Por lo tanto una de las paradas indispensables del ATCJ era la ciudad de Dresde, situada en la baja Sajonia. Sin embargo retomemos el punto de partida.

Catalina y servidor casi nos perdemos el tren por quedarnos dormidos. Un día nublado sobre Berlín impidió que el colérico sol de Europa Central nos arrancase de las garras de Morfeo. Caray, cada día escribo con más inusitada y excepcional belleza. Afortunadamente fuimos lo suficientemente rápido para recorrer el recto (como todo lo alemán...esperen, no malinterpreten esto!) camino hasta la Estación Central de Berlín.

Pero ¿y las garras?

Pudimos disfrutar de un intermitente sueño en el avanzado tren germano de dos pisos y medio. Cuando lo comparo con el tamaño y perfil de su pariente gallego (las dos versiones, lento, y el más lento) me dan ganas de ser un buen germanófilo como los españoles de bien de los años 30, aunque como son trenes de reciente manufactura creo que dejar atrás la mano de obra esclava ha sido para bien. Además siempre nos quedarán los mileuristas.

En la estación norteña de Dresde nos estaba esperando Jessica, a quien veía desde hacía más de un año. Para mi alegría seguía siendo alemana, quiero decir, llegó allí a la hora exacta. El día también estaba nublado en la Baja Sajonia, la cual está plagada de pequeños montes y colinas, muy diferente del área que rodea Berlín, mucho más llana, y para mí mucho más ajena.

Nos dirigimos a su piso, que por un precio ligeramente más alto de lo que pagaba en Santiago estaba mil veces mejor. Es interesante hacer amigos de diferentes lugares aunque sólo sea para ver el estado de la burbuja inmobiliaria en España. Es como es esperpento de Valle Inclán, deformar la realidad para poder ve realmente lo que es la propia realidad. Pues bien, visitar diferentes países para conocer más profundamente el propio país. Perdónenme, estoy demasiado didáctico hoy.

Tras recordar viejos tiempos y viejas caseras en Santiago, además de descansar un poco, a la tarde nos dirigimos con Jessica como guía a hacer turismo a Dresde ¡en bicicleta!¡!como una buena película de adolescentes!con lo que me encanta contribuir al calentamiento global usando el coche para así disfrutar de leones y jirafas en Galicia en años venideros. Alemania como siempre, llevando años de retraso.

Un bonito paseo en bicicleta a lo largo del río nos llevó al centro histórico de Dresde, en el cual visitamos todo lo que pudimos y absorbimos Catalina y yo toda la información que Jessica nos iba lanzando. He aquí algunas fotos. Dresde es la ciudad más importante de Sajonia y a lo largo de su historia varios reyes, duques y demás importantes desempleados gobernaron desde ella. Fue totalmente arrasada en la Segunda Guerra Mundial por las fuerzas aéreas aliadas, que simplemente se centraron en esta ciudad sin defensas ni valor estratégico para aterrorizar a la población germana, incluyendo la destrucción del circo, elefantes incluidos. Tiene de sobrenombre la Florencia alemana (al menos eso creo recordar), supongo porque es una ciudad preciosa. En ella al fin pude catar un verdadero sabor alemán, pues Berlín es quizás demasiado aséptica y moderna en muchos sentidos, Dresde es una ciudad de carácter histórico, piedra negra y estatuas doradas. Me encantó.Increíble.

Por favor, si algunos de los lectores pasa cerca de ella, o incluso si uno va a Berlín, es necesario visitar esta ciudad, donde lo comunista de la República Democrática Alemana pierde espacio paso a paso pero donde sin embargo lo antiguo prevalece. he aquí algunas fotos de mi expedición:




Se supone que aquí puedes escuchar los aviones aliados sobre Dresde...¡de hace 65 años! espero que sea un efecto sonoro antes que llamar a Iker Jiménez.

Dos Rubias Muy Legales

Está cañón ¿verdad? (chiste fácil)

Tecnología Alemana Avanzada: autobús de dos pisos


Mural antiguo, al parecer hay un caballo trípode, pero fue imposible encontrarlo.


Recordando los viejos tiempos en Santiago.

Mural comunista.

Forma rápida de matarse: eutanasia en bicicleta, consiste en pedalear y sacar fotos al mismo tiempo.

Después de tomar un helado en la parte nueva de la ciudad, donde los centros comerciales de diseño vanguardista son una plaga, volvimos a coger las bicicletas, como se ve en la última foro. Nos volvimos al apartamento de Jessica para disfrutar de una cena en familia de estudiantes germana! quizás sea los más germanizante que he hecho en mi vida. Tras ello, un sueño reparados, no sin antes probador un contador Geiger de uno de los compañeros de piso de Jessica. Ejemplarizante.

viernes, 3 de julio de 2009

La Pesadilla hecha realidad

Esto va a estar paralizado una semana por causas mayores: viaje familiar por centroeuropa.

Permanezcan atentos a sus pantallas...pero dentro de unos días. Muchas gracias.

Y recuerden: que no por mucho madrugar que ciento volando (frase propia de estado confuso severo)

sábado, 27 de junio de 2009

DeustcheBanhof Uber Alles

Sábado, 4 de Abril de 2009

Misión Boitzenburgo. Un pequeño pueblo a 90 kilómetros al norte de Berlín ¿por qué ir allí? no sólo por una capilla enteramente hecha de chocolate, allí más secretos aguardaban por nosotros, tan oscuros y decadentes que me veo en la obligación de autocensurarme en estas líneas (aparte de impronunciables para los comunes mortales)

El día anterior fuimos a la Estación Central de Berlín para informarnos de horarios y todo eso. Al parecer hay una opción (santo cielo ¿estoy dando consejos útiles a mis lectores en este bloj?¿a cambio de NADA?) los fines de semana en que puedes comprar un billete por 35€ con el que pueden viajar de 1 a 5 personas por el espacio temporal de un día, por todos los trenes regionales. Así la DB (la Renfe germánica) promociona el transporte público y el viajar en grupo. Cuánto tienen que aprender España de estas cosas. Como usuario de tren semanalmente en España para volver a Pontevedra desde Santiago noto como lenta pero de forma inexorable Renfe trazan planes de conquista...no, esperen, me refiero a que poco a poco van subiendo los precios por encima de la inflación. Esto provoca mucho amor hacía esta compañia. Al menos lo que puedo decir a su favor es que en tres años de coger (coger, otro guiño a mis lectores latinoamericanos) regularmente el tren en España es que sólo se vio retrasado un par de veces, ambas por una de esas gallegas tormentas que arrasan con árboles y llenan las vías de desperdicios. Nada comparable a Polonia, que la última vez que intenté ir a Cracovia había un retraso de 100 minutos. Me quejaría sino fuera porque en el panel había otro destino con un retraso de ¡190 minutos!

Cuando llegas tarde por culpa de los continuos retrasos de los trenes polacos, lo único que necesitas es coger el coche. Lo necesitarás para llegar a la hora.

Simplemente cogimos el primer tren por la mañana que nos marcaba la ruta hecha por el ordenador del puesto de información. Había que parar en mitad de la nada y después coger un último tren hasta el mismo Boitzenburgo. Parecía fácil. Parecía.

Bellos paisajes. Parecían.

El primer problema es que una vez llegados a la parada Schwein Sud (sinceramente no recuerdo bien el nombre) tardamos en descubrir que teníamos que coger el siguiente tren en la plataforma opuesta, así que perdimos el primero que nos tocaba por lo que nos tocaba esperar más de dos horas. Pero Catalina y yo (al fin de al cabo yo sólo soy el protagonista secundario) somos gente de recursos, y nos habíamos hecho unos bocadillos para casos de emergencia. Decidimos explorar la zona un poco en busca de enemigos, y vaya si los encontramos. En el corazón de Alemania... ¡se encontraba una avanzadilla norteamericana!

Personas normales se verían afectadas por un ataque de pánico y correrían hacía un escondrijo seguro, pero Catalina y yo somos personas de acción y decidimos quedarnos allí para sacar testimonio fotográfico de aquellos sucesos de invasión militar en toda regla. He aquí el que creemos que era el jefe de las operaciones:


El tiempo corría en nuestra contra y debíamos abandonas nuestros puestos de rerporteros de guerra pues Boitzenburgo noes esperaba. O eso creíamos. Volvimos a la parada de tren y nos montamos en el tren correspondiente. Tras unas horas llegamos a lo que creíamos que era Boitzenburgo. Tardamos poco en darnos cuenta de que ese pueblo de mala muerte no poseía castillo alguno. Además se llamaba Boizenburgo ¿cómo? ¡pero si le dijimos a la mujer de la oficina de información que queríamos ir a Boitzenburgo!

Veamos las diferencias que no supo apreciar la agradable mujer:

Boitzenburgo<--------->Boizenburgo

Ahora a la inversa por si no ha quedado claro:

Boizenburgo<---------->Boitzenburgo

Y ahora la distancia entre los dos:

Boizenburgo<-----235 kilómetros----->Boitzenburgo

Aún así dimos una vuelta por el desdeñable y desdeñado Boizenburgo, sólo para descubrir que era un pueblo fantasma. En un hotel nos informaron de cuan lejos estábamos de nuestro destino real, y sinceramente, creo que le dimos mucha lástima. Nos ayudaron imprimiendo rutas para volver, hicieron llamadas y...era imposible ir a Boitzenburgo ese día. Una decepción, pues al día siguiente no teníamos tiempo. Nos despedimos de ellos y como nos habían mostrado lo cerca que estábamos de Hamburgo, decidimos ir allí! aunque sólo fuese por no mucho tiempo. Total, el billete no sea iba a gastar. O eso creíamos.

Montamos en un tren hacía Hamburgo y llegamos en un par de horas. Lo malo es que el tormentoso tiempo de la ciuddad nos hizo desistir de visitarla en profundidad, así que poco vimos. Tras ellos cogimos el primer tren que iba a Berlín. Ahora voy a relatar a todos mis lectores la conversación el día anterior en la Estación Central de Berlín (traducida):
Mujer-Hay un billete que por 35 euros pueden viajar hasta 5 personas. Válido por un día. Catalina-¿Y que tipo de trenes? Mujer-Podéis viajar en todos.

Al parecer no era así. La chica podía ser muy simpática pero debería estar más informada para no causar desgracias. Desgracia para nosotros. Tras unos minutos de estar en ese tren dirección Berlín pasó la revisora, le enseñamos el citado billete de 35€ y nos dio a entender que no valía. Un pasajero nos hizo de traductor, y nos contó que este tren era diferente, un InterCity, que al ser más rápido y no hacer paradas era más caro y más rápido. Me preguntó si en mi país no había trenes así. Como buen gallego le dije al pasajero que donde vivía sólo había trenes lentos. Así que de nada sirvió nuestra ingenuidad y que el amable pasajero intentara convencer a la revisora de que pagásemos como mucho un billete, pues no había sido nuestra intención colarnos sin pagar. Ni por esas. Tuvimos que pagar la friolera de 60€. Por persona. Llamadnos idiotas, pero confiaba en los servicios de información ¡más aún si son alemanes!. Y más pena me da contar este tipo de verguenzas en un medio público, pero oye todo sea por al audiencia! diez minutos después de pagar semejante extorsión, la revisora pasó junto a nosotros y nos dio dos cajitas de bombones a Catalina y servidor. Cada una con dos bombones. O sea, a 30 € el bombón. La madre que...

Cuando llegamos a Berlín decidimos ir la la Estación Central para explciarles nuestros problemas y a ver si nos podían resarcir en algo. Pues bien, en la oficina de reclamaciones nos dijeron que los trenes disponibles con el billete de grupo están especificados (en alemán) y que ellos no tenían ninguna responsabilidad. Le comentamos lo de la oficina de información y muy encabronado el señor nos soltó que estábamos en Alemania y teníamso que SABER alemán. Mearse en el Tratado Schengen y en los derechos de los consumidores en dos frases es un hito que pocos humanos pueden igualar. Aunque estaba cabreado no perdí las formas y le pregunté para qué tienen gente que habla inglés en la oficina de información si total lo que hay que saber es alemán. Su respuesta: apagar las luces cerrar la ofiina de reclamaciones, es decir, para qué discutir con dos ineptos extrangeros. Al menos no nos dispararon mientras salíamos por la puerta.

Tras un día de decepcion tras dececpión decidí que lo mejor para regocijarse era visitar la Catedral de XXX, que al resultar casi totalmente destruida en la última Guerra Mundial nos podría brindar algo de alegría por ser una desgracia ajena. Así que allí fuimos, llevándonos como último monumento visitado en Berlín un clima de aspecto fantasmagórico.



Próximamente en sus pantallas: Expedición a Dresde

martes, 23 de junio de 2009

¿La Gran Alemania?

Anotación al margen
Me acabo de dar cuenta de que mi estupendo y único viaje de Catalina y servidor no transcurrió por cuatro diferentes naciones, en realidad prácticamente por un único país: La Gran Alemania.

Nuestro viaje en el año 2009


















Alemania: Berlín-Boizenburg-Hamburgo-Berlín-Dresde
República Checa: Praga
Austria: Viena-Salzburgo-Viena
Polonia: Gliwice-Oswiecim-Gliwice-Cracovia-Gliwice

Nuestro viaje 70 años antes, 1939:

















Gran Alemania: Berlín-Boizenburg-Hamburgo-Berlín-Dresde
Protectorado de Bohemia y Moravia: Prag
Gran Alemania: Viena-Salzburgo-Viena-Gleiwitz-Auschwitz
Gobierno General (antes Polonia): Krakau
Gran Alemania: Gleiwitz
Nótese en cursiva las ciudades que estaban control alemán y su nombre adoptado.

¡Cómo cambian las cosas en Europa! para mejor, afortunadamente.

sábado, 20 de junio de 2009

Berlín: Día Dos

Viernes, 3 de abril de 2009

Nuestro primer amanecer en Berlín ¡finalmente! el hecho singular, de hecho no tan singular en Europa central, de la inexistencia de persianas hizo que el amanecer nos despertara lo suficientemente temprano para molestarnos, para luego quedarnos dormidos de nuevo y que se nos pasase la hora planeada de salida del hostal. Ni que decir tiene que el exceso de luz me está volviendo literalmente loco. Pero eso ya es otra historia para otro Best-Seller, o como se diga.

Esta vez nos dirigimos al centro de la ciudad por otra ruta más urbana, el día anterior habíamos atravesado el parque (en el cual millones de turcos hacía una barbacoa, que se olvidó comentar). Pasamos delante de una prisión de la cual no guardo fotos, lo cual es una lástima pues podría publicar un bajorrelieve en fachada en la que se encontraba una especie de balanza con dos jaulas, en una un hombre salía libre y el otro no. Esperen que me sumerja en google un poco:

Esperen, esta no es.

¡La encontré!¿humor alemán?

A lo que iba...tras media hora llegamos a un paraje cercano a la estación central o Hauptbanhof para luego tomar dirección sur y dirigirnos a las explanadas donde se sitúan en Bundestag y el Reichastag, lugares ligeramente famosos donde los haya. Sin embargo no pudimos entrar en éste último como habíamos previsto, pues había algo relacionado con obras o así. Pero no fue una decepción, simplemente la entrada de turistas se había postpuesto para la tarde. Así Catalina y yo decidimos ir más dirección sur para ver estos ¿edificios?


Va a ser que no, se trata en realidad del Memorial del Holocausto. Un lugar que hay que visitar, cuyo museo se encuentra bajo todos esos bloques. En él aprendí que tan sólo 4 países no vivieron la búsqueda y deportación sistemática de judíos: España, Reino Unido, Portugal e Irlanda. En todos los demás e mayor o menor medida tuvo lugar la persecución. Me pregunto cuántas historias sobre esto pueden contar los abuelos a sus hijos y nietos en los demás países europeos que los nuestros no pueden. Nunca conocía a mi abuelo materno pues murió tiempo antes de que yo naciese, pero tenía muchas historias que contarme, pues no no soy el primero de mi familia en visitar Polonia (ni sería el primero en Rusia) dado que por aquel entonces la única forma de viajar en masa a otros países con gente de tu edad no era el Erasmus precisamente.

Tras el Memorial nos dirigimos a un parque cercano a descansar un poco. Curiosamente en él sólo se veían chicas. Puede parecer cómico, pero cuando ves que toda familia estaba compuesta por dos mujeres y sus hijos pienso en que más de un cardenal español se tiraría de un puente. O puede ser algo totalmente distinto, que los alemanes tengan aspecto de mujeres. Esto sería una promesa incumplida, pues todo folleto turístico indica que las alemanas tienen aspecto de hombre. Vivir para ver.

Tras esta sarta de pensamientos sin sentido y de dudoso gusto que han sido introducidos por mi editor para abarcar un mayor espectro de lectores (los que buscan palabras clave de dudosos gusto en Google, todo un filón) vuelvo al viaje. Una vez dormida una siestecilla en plena hierba sin miedo a que nadie nos acuchillara volvimos al Reichstag. Aquí es donde Alemania dirimía sus más importantes asuntos cuando era un país ambicioso pero incomprendido, no como hoy en día que no hay forma de convencerlos para que invadan a nadie más allá de las Baleares. Aviso a navegantes: suele haber bastante cola, y no da sombra cuando uno está esperando, así que ir tempranos y lllevaros mucha agua y munición.



Catalina demostrando que este folleto SÍ que es exacto

Después otra vez dirección sur, no para encontrarnos con pingüinos como uno podría esperar tras tanto ir hacia allí, sino que la Postdamer Platz era nuestro objetivo. Tanto rascacielos (bueno, casi) me recordaba a mis viejos tiempos en Kansas City (bueno, tres días).

Catalina sumida en la oscuridad otorgada por los rascacielos

Tecnología puntera españ...¿cómo?¿que eso está en pleno Berlín?

Dirección este para tras unas cuantas calles encontrarnos con el Checkpoint Charlie, punto de (des)encuentro entre esas dos simpáticas asociaciones de padres de alemanes con armas de disuasión nuclear llamadas OTAN y URSS. También por el camino nos topamos con parte del infame Muro de Berlín y con un oso pintarrajeado, en vez de Cow Parade al parecer tienen Ursen Paraden (digo yo que algo así es) pues este simpático animal es símbolo de la ciudad.

Oh, esperen, no es esta.

Oigan, pues tienen un parecido...¡no lo nieguen!¿es Berlín una California enfurecida?

Curiosamente ahí aparecen los cuatro países de nuestra gira europea. En un oso.

Éste es el Checkpoint Charlie. Mi antiguo compañero alemán de piso, Michael, me explicó que ahbía otros dos checkpoint, Alpha y Bravo, y éste fue designado Charlie. Podría comprobarlo en la wikipedia pero ahora estoy concentrado escribiendo para luego irme a estudiar ;)

Al lado había un museo del comunismo (me pregunto que capital de Europa central no lo tiene) pero como aún nos quedaban varios miles de kilómetros de viaje decidimos ahorrarnos la entrada. Amén de no disponer de excesivo tiempo ni de ser lo suficientemente poperos/modernillos como para entrar en sucesivos museos del comunismo que nos encontramos. En lo que sí entramos fue en la tienda, donde me compré las banderas de Polonia, Hungría y Austria. Es curioso que no encontrase ni UNA sola de Alemania. Y que justo encontrase la de los países que conformaban la Gran Alemania deja abierto toda clase de conspiraciones y teorías suculentas. Ah, la razón para comprarlas fue que quiero una bandera de cada país que visite. Este objetivo me dará una aventurilla en Dresde como veréis en dos capítulos en el futuro.
American Way of Life, según Catalina

Guardia Civil de Alemania.

Una vez anochecido nos dirigimos al norte hasta un kebap que me habían recomendado Troel y Lin (los dos daneses que me guiaron en mis primeros pasos en Berlín), y de paso volvíamos a pasar por el centro. Mis amigos, mis lectores y mis abogados saben que no soy un gran fan de esta comida turca, ya sea por ver cucarachas en un local o por encontrarme pelos en el rollo de kebap. Pero albergaba la esperanza de ser servido por altos y disciplinados teutones en el corazón de su imperio. Aunque el local no estaba regido por alguien así, mis queridos daneses ya me recomendaron el lugar diciéndome explícitamente que en Alemania todo es más y higiénico. ¡Mucho más vaya! por el mismo precio de un kebap servido en España, esto es, 3,50€ disfrutamos de uno mucho más grande, limpio. sabroso y seguramente más sano, además de que el local no atraía a criminales, quizás tan sólo a crimen organizado de alto standing. El local en cuestión está en Friedrichstrasse, justo debajo del puente del tren. No se preocupen, ya sé que en España debajo de un puente sólo hay vagabundos, en este caso vi un par de ellos pero supongo que serían figurantes para sentirnos como en casa.

Tras esto nos volvimos a nuestra guarida en Alt-Moabit (nuestro barrio de adopción) caminando, y es curioso lo seguro que me sentía en esa ciudad. Tranquila, irradiaba silencio y paciencia, como si no estuviera habitada. Esto no significa que algún extranjero se dedique a hacer el idiota:

Por lo menos es un chiste que no me pasé horas desarrollando...

Al fin podía descansar pues lo que nos esperaba al día siguiente era tren. Mucho más de lo que esperábamos.
Próximamente en el emule y megavideo...

Día de Expedición Tres: Infortunio y Desinformación